Ballboy “We Can Leap Buildings and Rivers, But Really We Just Wanna Fly”

El disco que Belle and Sebastian debió haber editado este año lo grabó Ballboy. Mientras Murdoch coquetea con la sucesora de Isobel, y junto a Stevie Jackson continúa apostando por el soul, el cuarteto de Edimburgo pasea por el sendero luminoso del folk preciosista. Gordon McIntyre nos canta sobre amores fallidos y desenlaces agridulces. Nada como un buen escocés para aplacar esas penas.

Ballboy “We Can Leap Buildings and Rivers, But Really We Just Wanna Fly”
Del álbum I Worked on the Ships (2008)
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Vincent Delerm “Et François de Roubaix Dans le Dos”

Dramatismo a la francesa. Un cuento de hadas hecha chanson. Un Gainsbourg etéreo y solar.

Vincent Delerm “Et François de Roubaix Dans le Dos”
Del álbum Quinze Chansons (2008)
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8-Bit Jesus

Si 2008 fue el año de los 8 bits, qué mejor manera de celebrar la Nochebuena que con 8-Bit Jesus, una simpática colección de clásicos villancicos reconvertidos en chiptunes por un tal Doctor Ortoroc, quien con espíritu navideño ofrece gratuitamente para su descarga esta juguetona alternativa a los Toribianitos.

Advertencia: Poner este disco una y otra vez puede crear el perturbador efecto de las lucecitas musicales de navidad.

Doctor Ortoroc “Super Jingle Bros.”
Del álbum 8-Bit Jesus (2008)

The Dodos “Winter”

A mitad de año, en un post que recopilaba nuestros discos favoritos editados hasta ese momento mencionaba a The Dodos. Poco tiempo después, la avalancha de álbums y singles que comenzaron a rebalsar mi carpeta de música hicieron que postergara el debut del dúo de San Francisco. Sí, en el año de las parejas musicales (en este caso, no chico-chica), Visiter dejó de ser escuchado. Esa irresistible combinación de guitarras y batería, de vientos y voces excitadas, de melodías y estribillos que podrían conformar varias canciones pero constituyen una sola («Joe’s Waltz») aguardaba a que el melómano ingrato regresara a su encuentro. «Winter» es el pretexto ideal para revalidarme con ellos. Una preciosa canción de amor, de esas historias que, para decirlo con el Soidemersol, demuestran que los años pasan inclementes y uno puede quedar en la nada. Cómo sobrevivir a un fracaso amoroso: buscar nuevamente las respuestas en una canción de pop o acercarse al mar a la espera de armonías liberadoras. The Dodos no me entregan la respuesta, sólo una pausa de cuatro minutos a la que se puede volver siempre.


The Dodos “Winter”
Del álbum Visiter (2008)
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Combina con todo

¡Es la fiebre womanizadora! A las ya conocidísimas versiones del hit indie de nuestra rubia debilidad, se siguen sumando los más diversos remixes (que un afanoso ya se ha encargado de recolectar en su blog), así como mashups de la más variada especie, como los que recombinan dicha canción con “I Kissed A Girl” de Katy Perry y “The Beautiful People” de Marilyn Manson.

Como parte de esta vorágine, nuestra competencia directa, la Rolling Stone gringa, con evidente mala intención, enlaza nuestro post del cover de “Womanizer” por Lily Allen y se lava las manos. No importa, ¡69 se ríe de la RIAA!

Britney Spears “Womanizer” (The Teenagers remix)

Gang Gang Dance “First Communion”

Tal vez he tomado más chicha de lo debido, pero no puedo quitarme de la cabeza que las guitarras de “First Communion” suenan a cumbia amazónica. Algo que no es necesariamente descabellado, pues los Gang Gang Dance, uno de los hypes del momento, practican una especie de tribalismo experimental que bien pudo haberlos conducido hacia estas coincidencias sonoras. De todas maneras, se trata del mejor track de su disco y, oh casualidad, el más accesible. Va para la fiesta cumbiera de fin de año.

Gang Gang Dance “First Communion”
Del álbum Saint Dymphna (2008)

Javiera Mena

A primera vista parece tener menos que los 25 años que registra su pasaporte, pero cuando uno conversa con ella, Javiera Mena parece tener las cosas mucho más claras que cualquiera de las adolescentes que la siguen y admiran.

La cantautora chilena nos visita para dar hoy su primer concierto en Lima. No viene sola. La acompaña Cristián Heyne, ex integrante de Christianes (banda sureña de efímera vida, muy influenciada por el indie rock británico de fines de los 80 y comienzos de los 90) y hoy al mando del misterioso sonido de Shogun, pero también productor de gente como Supernova o Kudai y de Esquemas Juveniles, el debut de Mena y uno de los mejores discos pop de la década en Hispanoamérica.

Mientras él y su manager la esperaban, charlamos con Javiera sobre cómo será el sucesor de su ya clásico álbum debut y sobre otros temas menos trascendentes.

Por Fidel M. Gutiérrez

¿Por qué tanto tiempo entre Esquemas Juveniles y el que será tu segundo disco?
Llevo trabajándolo un año y medio. Estoy haciéndolo independientemente y estoy pagando el estudio de grabación. Lo mismo pasó con Esquemas Juveniles. Se hace la grabación en los ratos libres y de repente pasan dos meses y Cristián Heyne de pronto está produciendo a Kudai o a lo que sea, porque también tiene que trabajar. Esta situación tiene cosas a favor porque uno de repente escucha más las canciones. Pasa un tiempo y ves en ellas cosas diferentes y les voy cambiando las letras. No se si es más positivo trabajar así o cuando te dicen que tienes dos meses para hacer el disco, aunque no me sentiría tan cómoda trabajando así. Lo mío no es como trabajar con una banda que llega con las canciones del disco las toca, las graba y listo. La composición se va dando en el mismo estudio.

¿No hay músicos apoyándote en la grabación?
El disco lo programé todo en mi computadora. Es todo electrónico. Hay un par de grabaciones que compusimos en el estudio completamente, armando la batería y todo. Llevé las programaciones midi y allí empezamos a cambiar sonidos, a abrir los midi. Hay un chico que me ayudó con las cuerdas, Kelley Polar. Es un gringo que hace música electrónica, del cual soy fan. La bajista del grupo argentino No Lo Soporto grabó un par de canciones. Cristián ha grabado algunas guitarras pero soy más que nada yo sola tocando y la programación que se hizo en el estudio.

Suponía que por lo bien que te ha tratado la crítica en tu país y por la repercusión que has tenido en Argentina y Japón iba a interesarse por tu nuevo disco alguna disquera grande. En México, por ejemplo, Esquemas Juveniles lo editó EMI.
Fue una licencia lo que hicimos allá. Pero lo que quiero es tener el disco terminado para empezar a conversar. No me cierro a una disquera, pero cuando te pasan plata para hacer un disco te piden muchos cambios y yo no quiero eso, cachay. Te piden ser el dueño del 80 por ciento de tu master a cambio de que te paguen el disco. Creo que me conviene terminar el disco y de ahí ver qué hacemos con el material terminado.

Entonces tendremos que esperar algún tiempo más para escuchar el nuevo disco.
El disco está prácticamente terminado. Lo que falta es la mezcla. Cristián es una persona muy obsesiva para encontrar el sonido adecuado. Se toma su tiempo y estoy de acuerdo con eso; pero sale en la primera mitad de 2009, sí o sí.

¿Cómo así te vinculas con Cristián y él se llega a interesar por tu música?
Somos muy amigos. Hemos hecho una amistad fuerte. Él cree mucho en lo que hago. Para él es gratificante trabajar conmigo como lo es para mí trabajar con él. A pesar de que no le estoy pagando, igual quiere trabajar conmigo porque le motiva mucho más que otras cosas que sí le dan plata.

¿Cómo tomas que gente como Cristián, Jorge González o Julieta Venegas, que son de una generación mayor que la tuya, se te acerquen y busquen hacer cosas contigo?
Es súper gratificante que gente a la que yo admiro mucho como Jorge, que hizo el disco Corazones, que para mí es como el disco pop chileno más fuerte e importante, se interese en mí y hable cosas buenas de mí. Para mí eso es la felicidad. Me he hecho un poco amiga de él y quiero hacer cosas con él en el futuro. El ha hecho algunas cosas para mi disco. Con Julieta Venegas pasa lo mismo. Cuando fue a Chile le di mi disco y nos hicimos amigas. Me invitó a hacer una canción en su recital y hubo muy buena onda con ella. Ambos son gente muy abierta que siempre están escuchando cosas nuevas. Julieta es una persona de la que siempre aprendo mucho de música porque en su Myspace siempre está recomendando bandas. Es súper bueno tener contacto con personas que te entregan información.

¿Habrá alguna versión en el nuevo disco, así como en el primero incluiste “Yo No Te Pido la Luna” (la canción de la italiana Fiordaliso que en Latinoamérica popularizara Daniela Romo)?
Este disco no tendrá covers, pero me gusta seguir haciéndolos en vivo.

¿Por qué coordenadas de la electrónica se moverá el nuevo disco? ¿A qué referente se aproximarán los temas?
Creo que a Pet Shop Boys, a quienes veo como un patrón muy importante. Me gustan ese tipo de cortes que hacen en sus canciones para darles una estética sonora bien sutil y no de marcha discotequera fuerte, porque hay que mantener la sutileza y la elegancia. Lo que estoy haciendo ahora son canciones ultrapop, con coros; más pop, más resumidas. Los estribillos son muy fuertes, intensos. La temática también es de otra época, ya no de adolescente.

¿Las letras de Esquemas Juveniles correspondían a tus vivencias personales o en ellas asumes el papel de otras personas distintas a ti?
La mayoría son letras autobiográficas pero también hay historias de amigos bien cercanos. En ese entonces llegaba un amigo y me contaba esto y esto; cosas que me llamaban la atención y que me sirvieron para hacer letras; pero principalmente son vivencias mías. Por eso son “esquemas juveniles”, propios de esa etapa que es como de primeras cosas: el primer amor, la primera decepción amorosa. Uno va aprendiendo y sorprendiendo. Es como una etapa fuerte la de la juventud.

¿Ya no seguirás esa línea temática en el nuevo disco?
Es una temática que me gusta tocar a pesar de que ya pasé por la adolescencia, pero creo que este disco es más nutrido en ese sentido porque ya no son los “esquemas juveniles”. Hay un par de cosas de ellos en las que me inspiré, pero creo que el disco va como por otra línea, ya no de la adolescencia.

Pet Shop Boys, “Yo No Te Pido la Luna”, Jorge González… ¿Te influye mucho el sonido de la década de 1980?
Le tengo un cariño muy especial a los sintetizadores análogos de esa época, cuando recién se entraba a lo digital. Esos sonidos me gustan muchísimo: el Casio CZ-101, el DX-7. A todo ese tipo de sintes les tengo un cariño especial y busco lograr esa sonoridad, pero a la vez no quiero sonar como una réplica de un sonido retro, sino que sea algo actual y fresco. No quiero copiar y ser totalmente ochentero o noventero. Es un influencia, pero no quiero sonar igual que eso.

¿Te sientes parte de una escena en particular en tu país? Aquí, por ejemplo, buena parte del público que te sigue, se considera “indie”.
Más que chilena me siento parte de una escena sudamericana. En Chile hay cosas pero no las siento como que se encierren ahí no más. Yo y Gepe viajamos muchísimo a Argentina y México. Como Chile es superchico hay que salir. Es por eso que no se encierra allí la escena. No puedes encerrarte. Allí tengo hartos amigos míos que ya están haciendo cosas, en lo que se podría llamar a una escena por lo cercanos que somos. Está Fredi Michel, un grupo que está haciendo cosas súper interesantes; está Teleradio Donoso… Hay mucha calidad… Los Bunkers, que ya se van a México; De Saloon, Gepe; hay mucha música hip hop pero ya no tan purista, sino que se mezcla con electrónica y folklore…

En este tiempo en que has tocado tanto en tu país como en el extranjero, ¿cuál ha sido el concierto en el que mejor te sentiste, tanto con tu ejecución como con la respuesta del público?
En Argentina me siento muy a gusto. Más que en los grandes festivales me siento mejor en lugares más chicos donde la gente forma una energía y un feedback muy buenos. También eso pasa en una discoteca de Santiago llamada Blondie. En México, en el festival Vive Latino, había muchísima gente que cantaba en masa “Sol de Invierno”, que es la canción mía que más ha sonado allá, porque Radio Reactor, que es una radio del gobierno que todo el mundo escucha, la difundió. En esa radio no se necesita pagar para sonar, como en casi todas las demás.

Parece que el antagonismo que parecía haber entre Argentina y Chile ya no es tanto. Tú has ido para allá y bandas argentinas independientes tocan constantemente en Santiago.
Está todo bien en Argentina. No he sentido para nada que digan “qué hace esta chilena aquí”. Al contrario, siempre me reciben muy bien. Creo que esa rivalidad es más de los 90, pero a pesar de eso en Chile suena pura música argentina… Es medio raro… A Argentina no llega mucho la música chilena porque ellos son una nación que consume mucho sus propias cosas y miran poco para afuera. Es lo que pasa con Brasil también. Los argentinos se quedan con Charly, Calamaro… Ven al rock un poco como al fútbol y siguen a sus bandas por todos los lugares. Son muy nacionalistas en ese sentido. Pero como mi música no va por el lado del rock barrial, mantiene un territorio que no es nacional ni nada y llega a un nivel menos grande, pero que tampoco es de solamente diez personas. Es que ahora la música alternativa ya es un mercado grande.

¿Sabías algo del rock que se hace aquí?
Escuché a Marco y Nico, que me pareció muy bueno. Es medio en onda Kings of Convenience; medio bossa nova pero en español. También escuché Libido hace tiempo, pero ahora vengo a conocer. Es lo que me pasó en Brasil: No conocía muchas cosas y me fui con el calor de la gente, miles de discos y conociendo a otras bandas. Hice contacto con ellas para ver si pueden ir a Chile, porque ahora todo es como el “boca a boca” por Internet.

¿Qué es lo que falta para que los grupos de la escena independiente formen parte de un boom del rock a nivel masivo en nuestros países?
En mi caso, creo que lo que falta es organización y convicción como las que tiene un empresario para hacer su empresa. Hay que ver esto como un negocio, porque no es nada malo verlo así. Hay que vivir de esto. Así como un médico le pone valor a su trabajo, un músico también lo tiene que hacer. Lo que pasa con los músicos es que a veces dicen que lo hacen por el arte, y eso no es así porque eso hace que la gente mire desde afuera a la música como una entretención para que todos la pasen bien, y no es así, porque también hay mucho trabajo detrás de ella, y ese trabajo también tiene valor.

Delays “Keep It Simple”

Delays es uno de esos empeñosos grupos de indie rock que pocos parecen tomar en serio, quizás porque se ubica, por sonido y ambiciones, en ese expectante y a la vez agonizante limbo entre el indie y el mainstream. Lástima que “Keep It Simple” no fuera el hitazo que merecía ser. Probablemente se equivocaron con el supuestamente aleccionador y más bien desagradable video de promoción, que muestra al robusto Ewen Macintosh (Keith en la versión británica de The Office) empachándose de comida basura así en la tierra como en el cielo. Ojalá el tiempo se encargue de redimir este hermoso fracaso.

Delays “Keep It Simple”
Del álbum Everything’s the Rush (2008)