En este blog siempre hemos creído en la grandeza de Britney Spears. Algunas veces, todo hay que decirlo, por elementos extramusicales, pero si algo es irrebatible y fácilmente comprobable es que una de las hijas predilectas del Disney Channel cuenta con lo principal para dar que hablar en el ambiente musical: singles, hits contundentes, melodías vibradoras que aseguran su permanencia en ese inestable, efímero e ingrato universo que es el pop. Desde los ya lejanos días del “Baby One More Time”, la Spears ha dejado bastante claro que lo suyo es la artillería pesada dirigida a las pistas de baile y, principalmente, urdir estribillos deliciosamente pegajosos destinados a quedar marcados indeleblemente en tu inconsciente. ¿Se puede resistir al embate de una canción tan sensual y hedonista como “Toxic”?
Más allá de escándalos, cambios de look radicales y alharaca mediática parece que Britney ha abandonado el lado oscuro, cruzado el bulevar de los sueños rotos (aquel que regenta Paris Hilton y televisa glamorosamente Ryan Seacrest) y regresado al circo musical. “Womanizer” no es la mejor canción de su último disco, pero a estas alturas es imposible no haberla escuchado seas fan de Britney o no: Lily Allen y Ellen Degeneres incluso llevaron este super hit a un ambiente más sosegado. Ahora es el turno de Franz Ferdinand. Sí, los indies aman a Britney. En la versión de los escoceses no hay burla e ironía: simplemente se trata de poner a bailar a las chicas, aquello que pregonan sin cansancio desde su primer disco (algo que solo consiguieron con éxito en esa ocasión y no han podido volver a repetir) con una de las mejores canciones que se han grabado últimamente. Tan simple como eso.



