El mejor pop peruano se hace en los dormitorios. Solamente le hace falta salir más (aunque sea en pantuflas).
Meet the beetles.
Xilofonmático “La Aventura de los Insectos”
Del EP Ipod (2010)
El mejor pop peruano se hace en los dormitorios. Solamente le hace falta salir más (aunque sea en pantuflas).
Meet the beetles.
Xilofonmático “La Aventura de los Insectos”
Del EP Ipod (2010)
Un puñado de canciones hechas artesanalmente para no extrañar tanto a casa comenzaron a aparecer en la blogósfera. Francois Peglau desde la virtualidad y pacientemente fue asociando ingeniosamente piezas mínimas: filtros caseros que paseaban libremente por las colinas inglesas y remitían al hogar, superhéroes y serie B que cruzaban incansablemente el Atlántico, instrumentos delicados y frecuencias radiales casi olvidadas. Sueños, nostalgia, y un vinilo se habrá vuelto un archivo comprimido listo para descargar. El tiempo de los Fuckin ha concluido, y Francois aprovecha para hablarnos de ukeleles embriagados de roots, voces sesenteras desengañadas de escenas musicales glorificadas y de terapias sonoras para soportar la rutina. A partir de este momento, Londres, México y Lima están a la distancia de un clic.
¿Qué beneficios te ha dado la plataforma virtual? ¿Consideras que los blogs musicales benefician a la producción musical?
La plataforma virtual te permite llegar a todos los rincones del globo, sin la necesidad de intermediarios. Sin embargo, tampoco es la panacea. Uno tiene que ir haciendo poco a poco una presencia virtual. Y ahí es donde empiezan a tallar los blogs musicales. Los blogs tienen una audiencia específica que quieren conocer música nueva, y ese es el público objetivo de cualquier artista independiente.
De hecho tarda acceder a ellos. Yo tuve suerte con los blogs de Latinoamérica por mi pasado con los Fuckin Sombreros, pero con los americanos y europeos ha sido un trabajo más duro y recién está rindiendo frutos. Por ejemplo, hace unos meses de la nada el blog de música global de MTV (MTV Iggy) hizo una nota sobre mi música bien bacán, y eso me ha atraído muchos oyentes de todas partes del mundo.
Por ejemplo, justo hace unos días me escribió una persona que edita un blog en Australia y que le había mandado mis cosas hace 6 meses. Me contó que con toda la música que recibe recién había podido escuchar mis canciones y que le encantaba y que iba hacer un post sobre mí. ¡6 meses después de mandarle un e-mail! Por eso, en esta vaina uno tiene que tener piel dura y bastante paciencia, y tener en claro por qué uno hace lo que hace.
¿El formato del single (en el sentido de trabajar canción por canción) y la estética lo-fi fue una elección o una obligación de las circunstancias?
Un poco de los dos. Con el tema del formato single, cuando vine a Inglaterra corté por lo sano y deseché un montón de canciones que tenia guardadas porque ya no tenían sentido para mí. Lo que implicó un poco comenzar de cero y buscar un sonido, empezar a aprender cómo utilizar los programas de grabación (que todavía no domino, la verdad). Entonces agarré un método de trabajo de componer una canción, grabarla, hacerle un video y luego ir por otra canción. Me pareció más bonito trabajar de ese modo, ya que así uno le presta más atención a cada canción, le otorga su propio tiempo.
El formato lo-fi siempre me ha gustado. Es una reacción a la sobreproducción que se da en el mercado musical actual. Tiene calidez y para mí es un género simple y poco pretencioso.
¿Distingues algún eje o concepto que vincule a las canciones de esta etapa inglesa o se trata solo de temas sueltos que deben apreciarse independientemente?
Yo lo puedo ver, pero creo que es algo muy personal. Mucha gente conecta solo con algunas canciones y otros con todo. Personalmente creo que estas canciones reflejan lo que he vivido desde que me fui del Perú y mis rollos personales de siempre.
La idea del sencillo en sí es que lo veas como lo que es, es decir solo una canción, no parte de un gran todo. Si te gusta, vas por más, si no continúas tu camino.
De hecho que cada canción es una pequeña fotografía de un momento determinado. Por ejemplo, mi última canción, “Everybody Loves Me”, me encuentra en un estado cínico, ja ja ja…
Francois Peglau “Everybody Loves Me”
[audio:http://boxstr.net/files/6474811_vea3i/francois%20peglau%20-%20everybody%20loves%20me.mp3]
Incorporas arreglos de cuerdas e instrumentos como el ukelele en algunas de tus canciones, además de texturas electrónicas. ¿Simples coqueteos o te interesa seguir abordando esa diversidad sonora en el futuro?
A mí me gusta trabajar con canciones y no con géneros musicales. Si a la canción le va un ukelele, le metemos el ukelele. Eso no quiere decir que todas las canciones que haga van a tener ukelele sino que esa canción, a mí parecer funciona mejor con un ukelele. Lo mismo te podría decir de la electrónica o de meter un violín o una conga por algún lado. Son posibilidades al servicio de la canción y no al revés. Y si bien muchos pueden verlo como muy ecléctico, a mí eso es lo que interesa hacer ahora. No quiero estar estancado en un género determinado.
Justo ahora estaba pensando en hacer una canción tipo pop italiano de los 70. Bien kitsch. No sé si esa idea va a llegar a algo, pero ahora suena interesante.
¿Sientes más libertad creativa al momento de componer y producir la música o en el momento de grabar los videos?
Creo que ahora tengo libertad para las dos cosas ya que realmente no le rindo cuentas a nadie. Las únicas limitaciones que existen son las económicas y de tiempo. Yo no tengo presupuesto para grabar una orquesta o hacer un video con animación digital o con efectos especiales. Pero soy fiel creyente que las limitaciones juegan a tu favor y no en tu contra. Cuando no te lo dan todo, uno busca formas para lograr su objetivo, y transmitir lo que quiere. Las limitaciones son las mejores aliadas de la creatividad.
Peglau insiste en hacer videos para cada uno de sus singles. Nuevamente es una cámara curiosa la que va mostrando desordenadamente el itinerario del ex Fucking Sombreros, esta vez entre la realidad y el sueño, entre la calidez de un dormitorio y la placidez del océano. Las imágenes nos van descubriendo Londres, Brighton y Lima. El viaje está acompañado por una melodía y un canto que viene directo desde los sesenta, y es la que alegra el corazón de los danzantes. Se van alternando los colores y el humor: después de todo no es absurdo sentirte rodeado de zombies en Perú o en Inglaterra. La música, el baile y el mar son como siempre la mejor terapia. Y Francois se desliza con talento hacia ese refugio.
Francois Peglau “One Minute To Midnight Dream (So Sad)”

No quiere que entiendas ni que te identifiques con lo que dice en su música; pero sí que la escuches. Natasha Luna inicia este jueves 18 de febrero una nueva etapa. Será la primera vez que se presente en público –junto a Dolores Delirio, anfitriones de la velada, y los rocanroleros Tempo- junto al sexteto de músicos que logró ensamblar tras un poco concurrido casting.
Luego de dos años dedicados a los estudios, la sorprendente cantautora retoma su faceta musical y en esta y en las posteriores presentaciones que tiene pactadas para marzo, repasará Emilio (2005) y su secuela, apodada N (2008), a falta de un título formal. Confluirán pues por vez primera sobre los escenarios limeños, las intensas y melancólicas melodías del primero y las complejas composiciones que convirtieron a ese segundo y poco difundido CD en objeto de asombro y culto. A la vez, ya prepara un nuevo disco, que, para no perder la costumbre, parece que será distinto al anterior.
Entrevista Fidel Gutiérrez M.
Sacaste tu segundo disco a fines del 2008. ¿Aún te sientes metida en él o ya estás componiendo nuevas canciones?
Desde hace un tiempo estoy con lo del tercer disco; pero los ensayos que estoy teniendo para los conciertos que se vienen me han hecho volver a vivir de otra forma el tanto este como el anterior disco, porque ahora estoy tocando con una banda que conseguí a partir de un casting.
Eso fue el año pasado, ¿no? Recuerdo que la palabra que usaste fue “concurso” y no “casting”.
Sí. Vino muy poca gente, pero los que se quedaron están muy bien; ninguno es divo. Es una cosa muy rara… Con eso he vuelto de alguna manera a los discos anteriores, y tengo que hacerlo para que los conciertos tengan sentido. Pero mi cabeza ya está en el tercer disco. Desde hace un año estoy componiendo temas y creo que lo que salga será de algún modo, por momentos, mucho más simple que el segundo, pero (piensa)… No sé si el segundo puede ser más conchudo que el primero y el primero más simple que el segundo…
Para el oyente de hecho que el segundo es mucho menos simple que Emilio. Sus temas tienen muchos movimientos distintos dentro de sus estructuras. Y también usas más instrumentos.
Eso tuvo que ver con todo lo que yo llevaba en la cabeza en ese momento. El segundo disco es mucho más fuerte y con diversos ambientes, y más uso de batería y guitarra. Pero el tercero probablemente no tenga ni batería ni bajo ni guitarra, salvo en un par de temas.
¿Por qué?
No lo sé. Creo que esa energía que me dio para el segundo disco ya bajó.
Entonces, ¿retornará el predominio de tu piano?
Será más simple, pero no más debilucho. Tendrá la fuerza del segundo, solo que sin la guitarra o la batería.
En N participaron más músicos que en Emilio. ¿Hubo momentos de creación colectiva o tú llevabas las ideas definidas al estudio?
Fue como en el primero. Ya tenía las ideas definidas. Algunas cosas se fueron dando en el estudio… A veces les digo a los músicos que participen libremente, pero en general todo este proyecto sigue siendo personal.
En un par de temas del segundo disco (“Some Day the Lake Will Come to Me” y “Waltz for an Albatross”) se nota presencia del metal pesado. Incluso hay quien ha escrito que en ese disco te acercaste al metal progresivo. ¿Fue algo intencional?
Puede ser. Hay algunas cosas del metal que me gustan, pero la mayoría no; pero supongo que si quería ir hacia la fuerza tenía que llegar a lo que sí me gusta de ese estilo, que es cierto tipo de batería y de guitarra, pero no el rock pesado como tal… Pero son cosas que se me dieron en ese momento.
¿A qué crees que se debió?
Quizás porque cuando salió el primer disco me dijeron mucho que tenía una influencia medio caleta del doom metal me animé a escuchar un poco de eso. Nunca había escuchado ese estilo. Quizás algunas cosas se me quedaron… Pero no escucho mucho eso. Pueden haber sido dos o tres temas los que más influyeron, pero no un disco entero. No escucho mucho el metal. Me desgasta.
¿Y en tus nuevos temas mantienes la característica de no cantar en español?
Sí. Incluso estoy usando más un idioma inventado, el machtechense, que utilicé un poco en el primer disco y más en el segundo…Es que creo que ya perdí todas las ganas de decir algo concreto en la música… Pero lo del inglés es porque sonoramente se emparentaba más con lo que hacía. No era por usar un determinado idioma. El español todavía me resulta muy de balada. Hay algo muy seco en él. No tiene la fluidez de sonido que siento en el inglés.
Esto de crearte un idioma propio ¿a qué responde? ¿Quizás a hacer una realidad propia, ajena a esta?
Siempre he jugado con los idiomas de esa forma, sin pensar mucho en por qué. Si lo pienso mucho, veo que todo tipo de letra llega en algún momento a ser pobre, incluso la mejor escrita. No llega a cubrir las cosas que quiero o, peor aún, a no interesarme; y me parece que inventar un idioma es más que nada inventar sonidos, y eso me permite meterlo como un instrumento más en la música. Me sirve para… No se qué pensará la gente respecto a mi música, pero yo me estoy divirtiendo mucho con lo que hago (risas). Tal vez no doy esa imagen.
El concepto de diversión no está asociado para nada con tu música.
Es todo lo contrario, pero la paso muy bien.
La gente que se interesa por tu música ¿qué no tendría que esperar de ella? Es un hecho que muchos quieren saber de qué estás cantando, pero en el segundo disco, a diferencia de Emilio, ni siquiera pusiste las letras de las canciones.
Ni siquiera le puse título. La “N” sale porque estaba obligada a poner algo… Hay una idea que tiene la mayoría sobre la expresión de sentimientos. En base a ella se identifican con tal o cual cosa, y yo no voy mucho por ese lado. No busco ser expresiva. Me dicen que lo que hago es muy hermético. De algún modo es así adrede pero también tiene que ver con cómo soy. Entonces, puede ser que con el machtechense o que con que el tipo de música que hago me esté blindando. No estoy buscando que alguien me diga que se identifica con lo mío. Tal vez porque no suelo andar con mucha gente es que esta idea del emparentamiento con lo que escuchas no tiene sentido para mi. Lo mío no es buscar sentimientos y experiencias con las que te puedas identificar. Es muy frío en ese sentido y soy consciente de ello. Lo que me perturba es que la gente confunda frío con deshonestidad. A veces pasa, aunque ese criterio de la honestidad es muy ambiguo y no debería usarse en la música.

Contundente tropicore que pone en su lugar la idealización de la Selva y la oportunista explotación de la cumbia amazónica. Para que se Oriente, La Mente.
La Mente “La Problema”
Del álbum Para los Muertos y los Vivientes (2009)
Un surfer recorre las calles de Lima en busca de la ola perfecta, pero nada de nada. Hubiera sido divertido verlo dudar ante una playa de estacionamiento (probablemente una idea muy obvia), pero más gracioso es mirarlo llegar a Miami Beach (que resulta ser una “discotek”), encontrar una banda surf en pleno concierto y, ya qué chucha, correr tabla sobre la multitud. Simpático y refrescante video que acaso simboliza lo que significa para Los Protones hacer una música fuera de lugar y de tiempo.
Los Protones “El Desvío”
Del álbum Los Protones (2009)

Basados en el título del nuevo disco de Turbopótamos, que alude al apocalíptico año en que todos viviremos en peligro, y en la declaración oficial de intenciones de la banda, uno esperaría Grandes Discursos, Importantes Mensajes y/o Pastillas para la Moral®. Que no cunda el pánico: gracias a Dios, sólo son tontas canciones de amor (and I like it). Por otro lado, como lo muestra la popera “Una Vez al Mes” (una queja sobre la escasez de encuentros románticos), muchas veces ese amor te pone en situaciones en que sientes que el mundo se va a acabar. Así que, ¡misión cumplida!
Turbopótamos “Una Vez al Mes”
Del álbum 2012 (2009)
“Pronto a ser estrenada en nuestra capital bajo el título de Intriga en Londres (en Francia será exhibida como François Le Fou), la co-producción peruano-inglesa I’ll Never Be Alain Delon está lejos del brillo y glamour de los éxitos de taquilla hollywoodenses, y resulta siendo un fiasco total. Filmada en blanco y negro (acaso para disimular su inocultable bajo presupuesto), la supuesta “historia” que desarrolla la película es en realidad una sucesión de escenas inconexas, absurdas y para el olvido (la mujer dejándose abrazar desganadamente por su pareja, el trío que baja apuradamente por las escaleras, el bailecito) en las que predomina una glorificación de la violencia (incluyendo la doméstica) y el cigarrillo, dando así un mal ejemplo a la juventud. Pierdo el tiempo en decir que las actuaciones son deplorables, los efectos especiales ridículos, las supuestas tomas en exteriores clamorosamente falsas (nunca he visto un Trafalgar Square tan de utilería barata) y las coreografías fallidas (¿qué hace la actriz con ese fuckin sombrero?). Ni siquiera hay un mensaje que redima a este filme, de corazón más bien negro, y que esperamos que no sea el inicio de una nueva ola que subvierta el orden establecido. Quizás lo único que se salva es la música, una inquietante mezcla de rhythm and blues con electrónica sobre el cual se desliza una suerte de lamento existencial.
En suma, damos gracias a Dios que no es Alain Delon.”
-Nunca seré un crítico de cine
Francois Peglau “I’ll Never Be Alain Delon”
Menos es más. Simple no es sinónimo de simplón. Esas deberían ser las dos máximas principales en cualquier decálogo pop. En nuestro caso, salvo las honrosas excepciones de siempre (sin esfuerzo vienen a la mente los nombres de Catervas y Electro-Z) la sutileza y la frescura son territorio prácticamente inexplorado por los actos que conforman aquella inefable entidad llamada pop peruano: aún aguardamos por nuestro Gainsbourg; mínimo nos merecemos un Stephin Merritt.
Francois dejó a los Fucking Sombreros y la fucking niebla limeña para llegar a Londres. De la bruma y el caos no ha escapado, lo que quizá si ha cambiado es su rumbo musical. Ahora su labor es hacer canciones, tonadas preciosas de cómo pasan los días, melodías que se apoyan en la calidez desnuda de un ukelele. Si algo le falta a nuestra música es conchudez y atrevimiento, no criollismo que ese abunda. Francois Peglau nos entrega un hermoso single, juguetón y travieso, que recuerda por momentos a la espontaneidad y desparpajo de The Moldy Peaches. Una canción para cantar en el bus o el market, que te sorprende bailando de pronto con una sonrisa en los labios. Una canción para no sentirte tan solo en medio de la aldea global londinense. Una canción para ladear la cabeza. Claro, si tú quieres.
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¿Es la nueva canción de Turbopótamos una metáfora sobre el desencanto de la adultez? ¿Es acaso una velada nostalgia por las épocas en que era una despreocupada banda que sólo quería divertirse (y no una que debe enfrentar retos gigantes como el de ser teloneros de Oasis)? ¿Es la respuesta del rock peruano a “Mi Barba Tiene Tres Pelos”? Naa, es sólo una bonita canción con guitarra slide sobre un bigote y un amor perdido. Con ustedes no es, lampiños.
Turbopótamos “Bigote”