White Rabbits «Heavy Metal»

La sinfonía del robot que esbozaron los germanos se abre paso entre tormentas eléctricas y ritmos circulares. Ese es el punto de inicio. Al sonido se sobreponen imágenes insólitas que excitan a las estudiantes de arte, un juego audiovisual muy posmoderno y regio: coreografías absurdas, texturas resaltadas, mareas de colores y personajes excéntricos. Un émulo de Tristan Tzara debe tomar la cura acompañado y alentado por dos maniquís con el cuerpo alerta y el alma en estado de suspensión. Los rayos catódicos embriagan a los espectadores y actúan como un placebo de su realidad 2.0. Después de eso solo nos queda el magenta.

White Rabbits “Heavy Metal”
Del álbum Milk Famous (2012)

Pale Seas «Amour»

Cercano el advenimiento del amor a toda tienda comercial y espacio mediático disponible, nos preguntamos nuevamente si vale la pena invocarte, pícaro embustero. La respuesta a tamaña interrogante sigue siendo afirmativa, emisario del ángel caído.

Un canto diáfano y libre. Pausas y silencios que son arropados por la calidez acústica de una guitarra y el inocente aporrear de una pandereta. Cuerpos iluminados por la luz de una fogata y la presencia de las estrellas. Los noveles acólitos ingleses parecen cantar salmos inspirados por el fuego del profeta Drake, un fresco de belleza única que consuela a todo aquel que busca la verdadera revelación.

Pale Seas “Amour”
Del single Something or Nothing (2012)

Galaxies «Sailing»

Mensajes que buscan un destinatario que les dé sentido. La melodía se desplaza como las ondas del mar y desnuda trae de vuelta una verdad. Todo es leve en este espacio y se cobija entre languidas guitarras y mantos de teclados para no revelar por completo los signos. Sueño o pesadilla que gracias a la música se puede llorar o bailar.

Galaxies “Sailing”
Del EP Letters from Sea (2012)
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Gonjasufi «Skin»

La bruma aún está presente. El Dj se pasea entre los sobrevivientes. Descarta el chill out. Ralentiza los beats. Busca en su colección de discos. Las voces reptan entre los cables y se regodean en la oscuridad. Flota en el ambiente un lamento negro. Los cuerpos esperan la próxima descarga.

Gonjasufi “Skin”
Del álbum MU.ZZ.LE (2012)
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Mi and L’au «Limouzine»

Levanta vuelo después de la tragedia. La musicalización de la debacle emocional que se origina en el hemisferio izquierdo de tu cerebro no terminó con Dummy. Geoff Barrow le dejó los scratches, violines y pianos fantasmales a otros apóstoles. La Gibbons apagó los cigarrillos y se retiró a escuchar vinilos de Ella Fitzgerald hasta que la vanguardia la acercó nuevamente a los micrófonos. Mínima y etérea, como si surgiera de una habitación olvidada en un hotel de paso, llega esta delicada canción. Una modelo finlandesa retirada y un compositor francés son los artífices de esta intensa pieza de romanticismo otoñal. Suspende esos lamentos y mece tus sueños en sus cuerdas.

Mi and L’au “Limouzine”
Del álbum If Beauty Is A Crime (2012)
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Kim Novak «Merry-Go-Round»

La atracción es mutua. Si de un lado de la orilla se idealiza a Francia y su rica cultura, cruzando el charco un grupo de franceses sueña con retozar en las playas californianas. Kim Novak anhela registrar la melodía perfecta antes que caiga el sol. Embriaga con sus coros de indudable inspiración sixties y sin reparos demuestra que sigue con devoción las enseñanzas de Brian Wilson. Mientras la espuma se disipa y nuevas olas se aproximan a la costa, un llamado primordial llega a tus oídos. Solo déjate envolver en la marea.

Kim Novak “Merry-Go-Round”
Del álbum The Golden Mean (2011)
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Still Corners «Endless Summer»

Un metrónomo debió acompañar el nacimiento de este universo. Así comenzaron las primeras sinfonías. Las travesuras de los dioses fueron amenizadas por Ennio Morricone. Siempre necesitados de una musa llamaremos a la próxima Victoria Legrand. Dejaremos que las guitarras planeen sobre todo ese panorama demostrando que aún es posible un mañana. Miraremos al sol buscando una respuesta. Ante el avance de su estela luminosa, haremos como Greg y Tessa, y plácidamente recostados veremos el verano pasar.

Still Corners “Endless Summer”
Del álbum Creatures of an Hour (2011)

François & the Atlas Mountains «City Kiss»

Prefiero visitar una nueva ciudad luz. Alejada del ruido y los mismos parajes sin sentido. En ella me cantarás en un inglés afrancesado. Pensaré por un momento en Phoenix y me sentiré como Julian Barnes hurgando en los anaqueles de la literatura francesa. Me llenaré de clichés y no prestaré atención a lo que flota en el aire. Por un momento volveré a creer que todo viene a nosotros desde los sesentas. Finalmente, y como casi siempre, todo regresará a la normalidad cuando ponga la pista número 4 de un disco al azar.

François & the Atlas Mountains “City Kiss”
Del álbum E Volo Love (2012)
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Goldfrapp «Melancholy Sky»

Mientras todas creen merecer el trofeo por ser la más grande zorra, al margen de ese lío, ella prefiere volver a un paraje más cómodo y acogedor. Deja en espera al electro, olvida los compases ochenteros y los saqueos del pasado al estilo Ciccone. La rubia ha dejado de bailar y se desencanta de las representaciones teatrales y los vestidos cubistas. Ahora ella pasea sus miedos y paranoias meciéndose entre vientos y cuerdas. Cierra los ojos y nuevamente lo bucólico ha desterrado a la compulsión dance; los beats ya no agitan más ese corazón confundido.

Goldfrapp “Melancholy Sky”

PJ Harvey // Let England Shake

Iniciaba el siglo XXI y Polly Jean despertaba mirando las calles de New York envueltas por una bruma melancólica que luego de disiparse dejaba al desnudo los afectos y las emociones de presencias fantasmales, de cuerpos azulados y silencios cómplices. Estas imágenes quedaron registradas como canciones en Stories From the City, Stories From The Sea. La resaca de los noventas había quedado atrás y el influjo de las malas semillas expirado: PJ ya no flotaba más sobre una corriente de agua por culpa de una pena de amor. El camino accidentado, áspero y urgente trazado por Rid of Me o Dry fue abandonado para tomar una ruta más apacible, pero no por eso más complaciente; las navajas, los discos de Patti Smith y los rincones oscuros ya no la seducían tanto como antaño. En ese momento, John Parish y el piano surgieron como los acompañantes ideales para este nuevo período.

Pero PJ Harvey solo es feliz en el cambio permanente. Siempre amanece en una estación distinta. Las teclas blancas y negras no traducen más su pulso vital, prefiere rasgar las cuerdas de un arpa para cantarle a su nueva obsesión: Inglaterra. Y a la frágil Polly Jean le duele sentir y pensar la tierra natal. Lo hace entre aires pastoriles, balanceándose entre vientos de guerra y samplers de reggae, prefiriendo la calma al caos, cómoda en las atmósferas sosegadas del folk y jugando ocasionalmente con la disfuncionalidad eléctrica. Entre esos sonidos, la inglesa reflexiona sobre el devenir del orgulloso imperio y sus afanes expansionistas. Las historias de Let England Shake no hablan de tragedias de alcoba o de solitarios en un bar: se centran en un pasado glorioso y en la vocación belicista alimentada por la sed insaciable de acumular riquezas y territorios. Ella ha visto los noticieros y se ha deprimido. Por eso reniega de Europa y siente nostalgia por los tiempos de bonanza y esplendor: la ceniza esta vez no se desprende de un cigarrillo, sino de cuerpos anónimos caídos en algún paraje olvidado de Kabul.

Inglaterra, como el rock, es el reino de la provocación superficial. Let England Shake reúne ambos universos y les devuelve el brillo que siempre deberían lucir.

PJ Harvey “The Last Living Rose”
Del álbum Let England Shake (2011)