
La artillería británica lo volvió a conseguir. Tomó lo que es suyo por justicia. Y lo hizo como siempre, sin pedir permiso, con una mezcla de soberbia y desfachatez. Remeció todo con el arma infalible que siempre tuvieron las mejores bandas de Gran Bretaña: grandes canciones. El tercer disco de Kasabian giró sin cesar durante el año que pasó. Nos hizo bailar, soñar, cantar, saltar, ladear la cabeza y devolvió nuestra fe en el rock and roll. Ni más ni menos.
Temas que sonarán en estadios, pistas de baile o en la intimidad hogareña pero que no nos dejarán definitivamente indiferentes. Guitarras afiladas, bases electrónicas, arreglos que parecen extraídos de alguna banda sonora de Morricone. Actitud y melodías que en un flashback delirante nos traen a la mente la riquísima tradición británica que desde The Who a Primal Scream inquietó las hormonas y expandió los sentidos de generaciones ávidas de la excitación y el descontrol que solo una banda de rock puede provocar en una alma adolescente.
De “Underdog” a “Happiness” (con semejantes títulos cómo no prestarles nuestra atención) Kasabian se maneja con una soltura impresionante por todos los registros. Puede sonar con la potencia descomunal de un grupo que arrollará con sus singles en Glastonbury, para luego componer atmósferas más bucólicas y contemplativas. Himnos para ser coreados por mareas humanas que buscan desesperadamente la evasión o piezas delicadas que resuenan como un mantra en tus oídos. Coqueteos con el gore o el spaghetti western, y la marcada debilidad que los ingleses siempre han tenido por las tonadas orientales y el gospel esbozan una aproximación a este depurado mosaico musical. Un disco que desestabilizó nuestros corazones y alborotó nuestros pies. La simple y prístina belleza de un “She’s my baby… He’s my baby”, (acaso la frase más trillada en la historia del pop) que suenan aquí como si nunca antes hubieran sido entonados.
Una declaración de principios brillante y sensual. West Ryder Pauper Lunatic Asylum significa el retorno de la provocación al rock británico. Nuevamente el caos y la catarsis no son un remedo estéril y lleno de clichés, sino un espacio para soñar y renovar la esperanza (utópica) en la música como revolución.
Kasabian “Secret Alphabets”
Del álbum West Ryder Pauper Lunatic Asylum (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6381817_hyosk/kasabian%20-%20secret%20alphabets.mp3]



