Futomomo Satisfaction “Goro Goro Nyang”

Espero no equivocarme o exagerar al afirmar que Futomomo Satisfaction es hoy por hoy el mejor grupo de trombonistas japonesas en bikini de todo el mundo. Como salidas del sueño húmedo de un otaku melómano, estas nenas causaron revuelo hace algunas semanas en el festival SXSW no sólo con sus breves atuendos y sus incongruentes instrumentos, sino también con un repertorio que incluye desde covers de jazz y punk hasta temas propios en los que se pasean de un género a otro con el mismo desparpajo con que exhiben sus piernas (futomomo significa muslo). En “Goro Goro Nyang”, por ejemplo, los sorpresivos cambios de ritmo van revelando cadencias easy listening, una voz femenina a lo Cibo Matto, guitarras hard rock, coros hardcore y hasta un contrapunto vocal masculino que más parece sacado de un karaoke (me huele que alguien tiene el Fabulosos Calavera en su mesa de noche). No es difícil imaginarlas tocando en un improbable Kill Bill 3 o en un remake bizarro de Faster, Pussycat! Kill! Kill! No me digas que no te avisé, Quentin.

Futomomo Satisfaction “Goro Goro Nyang”

Phoenix “Lisztomania”

Si Gainsbourg y harem por un lado con la chanson, y Daft Punk y Air por el otro con la electrónica lograron que el pop francés fuera sinónimo de chic, el rock de ese país en cambio nunca pasó de ser considerado una curiosidad kitsch. Johnny Halliday, el Elvis galo, a duras penas fue ídolo más allá del Sena, mientras que la repercusión internacional de Indochina en realidad sólo alcanzó, inexplicablemente, a Latinoamérica. Sin embargo, parece que cuatro chicos de Versalles pronto cambiarán esa percepción. Con un sonido que remite a los Strokes, sólo que más dance, más funk y, vamos, más fresco, Phoenix logró cierta notoriedad hace algún tiempo con su sensacional It’s Never Been Like That. Este año promete ser el de su consagración, merced al lanzamiento oficial en los próximos días de su nuevo disco, y sobre todo a la difusión incesante en blogs musicales de sus canciones, entre ellas “Lisztomania”, su primer single, un homenaje al célebre compositor y pianista Franz Liszt, pero también una referencia a la película del mismo título (que tuviera como protagonista a Roger Daltrey de The Who). ¿Serán famosos Phoenix los quince minutos reglamentarios? ¿O el rock francés por fin dará la hora?

Phoenix “Lisztomania”
Del álbum Wolfgang Amadeus Phoenix (2009)

Make The Girl Dance “Baby Baby Baby”

Otra vez la desnudez es la estrella de un video musical. Combinando el striptease al aire libre del “Lessons Learned” de Matt and Kim y los listones negros del “Toe Jam” de The BPA, pero dando un paso (bastantes, en realidad) más allá, el video de “Baby Baby Baby” muestra a tres esbeltas modelos (la primera de ellas rozando la anorexia) que toman una concurrida calle como pasarela y desfilan, no ropa, sino música (un cruce entre Justice y Simian Mobile Disco) y letras (que aluden a la insaciabilidad del deseo femenino). Magistral golpe promocional que ha vuelto conocidos mundialmente de la noche a la mañana al dúo francés de electro Make The Girl Dance. Ahora sí, con su permiso, seguiremos con nuestra búsqueda de la versión instrumental del video.

Make The Girl Dance “Baby Baby Baby”

Princess Chelsea “Monkey Eats Bananas”

A diferencia de las africanas, las tribus neozelandesas se comunican no sólo por medio de tambores, sino también de xilófonos y sintetizadores. Es común además que los mensajeros se engolosinen con sus instrumentos, y que las noticias más simples tomen más tiempo del necesario para transmitirse (la constitución de ese país isleño tardó tres años en ser divulgada). También es sabido que la mayoría de sucesos difundidos suelen estar referidos a delitos cometidos por animales nativos. Monos, principalmente.

Princess Chelsea “Monkey Eats Bananas”

Juan Son «Nada»

Julieta decía la verdad. Ella amaneció arrullada por su voz: etérea, extraña y cálida. Juan Son la transportó hacia otra dimensión. Eran los días de Porter. Pero el vocalista tapatío despertó rápidamente de ese sueño, justo antes de verse convertido en el nuevo profeta de una banda independiente que entre la estridencia y los efectos de sus pedaleras ya no era capaz de escuchar las voces de sus integrantes.

El camino en solitario luce prometedor. Un escenario glamorosamente pop del que se ha apartado, por el momento, las guitarras y la distorsión del pasado. Juan se ha atrevido a experimentar, brindando un sonido personalísimo a su imaginario telenovelero: Verónica Castro in the Sky With Diamonds podría ser una aproximación apropiada para dicha fantasía. Otra podría ser imaginar el Descanso Dominical de Mecano producido por Dave Fridmann. O contemplar a Camilo Sesto y Danny Elfman entrar juntos a un estudio de grabación.

Julieta escucha en estado de trance “Nada”. En el limbo la sitúa esa voz, presente y ausente. La historia parece recurrente: la paranoia y los temores, el carnaval de emociones que desencadena el amor. Juan la guía por ese sendero de claroscuros, la lleva narcotizada a otro tiempo, la deja completamente desarmada con su canto. Julieta solo espera que Juan Son se acerque a ella.

Juan Son “Nada”
Del álbum Mermaid Sashimi(2009)
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/2/16/2324471/juan%20son%20-%20nada.mp3]

Los Amigos Invisibles // Comercial

Una playa. El Sargento Pimienta. Un café. Tu cuerpo. Brooklyn. El verano. No importa el tiempo o el lugar. Cosmopolitas, hedonistas y melómanos el coctel de Los Amigos Invisibles es garantía segura para generar el descontrol en todo sitio donde suene su música. Ellos deben ser lo más sensual y cool que ha exportado Venezuela en mucho tiempo (teniendo siempre muy presente a Catherine Fulop). Cada disco una nueva aventura, un pretexto para celebrar desde la música a la mujer y la noche, los elementos básicos de la gozadera infinita que postulan desde sus inicios en la Caracas del siglo pasado. Ahora, teniendo como centro de operaciones New York, siguen dando rienda suelta a sus travesuras en forma de canciones.

Julio en la barra del bar hace de las suyas con Natalia Lafourcade, el caramelo pop más sugestivo de México ha caído en las redes del playboy venezolano: ron y tequila para avivar el romanticismo latino en clave de funky. Desde el Edén lounge Esquivel y Aldemaro Romero bendicen la unión en “Viviré Para Ti”. Los cuerpos casi no se distinguen en la pista de baile. El vocalista lanza una promesa en medio de la euforia, Natalia solo sonríe.

Armandito recuerda los noventa. No piensa en grunge o britpop. No, recuerda su visita al set de Nubeluz. Dirige la mirada hacia donde guarda la medalla que les dieron la vez que fueron al cielo en la tierra que regentaban las dalinas. Piernas, mallas y fantasía que permanecen intactas en la memoria de este nubetor de corazón. Cierra los ojos y repite como un mantra: «Románticopalmanizum». Por un momento, en el espacio que dejan los rascacielos a las estrellas, cree ver el rostro de la dalina del eterno puchero.

La disco de siempre: amigos y tragos a discreción. El harem rodeando a los músicos. José Luis le muestra al resto de la banda el arte final de Comercial. Se desatan los brindis de rigor. Piensan que temas como “Burundanga”, “Merengue Killa” y “Sueño Erótico” confirmaran su vocación intacta para incitar al baile sagrado o al rito profano. Esa noche los acompaña el invitado de lujo de este álbum: Jorge González. El pisco sour preside la mesa. “Dulce” suena como fondo. Una groupie ilustrada al escuchar los coros del chileno se anima a mencionar el Corazones. El ex Prisioneros lanza un suspiro. Alguien pide caipirinhas y el DJ lanza una bossa hi-fi. Los Amigos Invisibles comprenden que la noche recién está empezando.

Los Amigos Invisibles “Dulce”
Del álbum Comercial (2009)
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/4/24/2415963/los%20amigos%20invisibles%20-%20dulce.mp3.MP3]
[ratings]

Turbopótamos “Bigote”

¿Es la nueva canción de Turbopótamos una metáfora sobre el desencanto de la adultez? ¿Es acaso una velada nostalgia por las épocas en que era una despreocupada banda que sólo quería divertirse (y no una que debe enfrentar retos gigantes como el de ser teloneros de Oasis)? ¿Es la respuesta del rock peruano a “Mi Barba Tiene Tres Pelos”? Naa, es sólo una bonita canción con guitarra slide sobre un bigote y un amor perdido. Con ustedes no es, lampiños.

Turbopótamos “Bigote”

The Vandelles «Going Downtown»

Una playa inmensa donde las olas no dejan de reventar durante todo el día. A ella llega Russ Meyer para rodar su nueva película. Tumbada en la arena, Tura Satana fuma todo lo que tiene a su alcance. Alguien del equipo de producción comenta que extraña a The Raveonettes, a los del Chaing Gang of Love: sensualidad y caos resueltos en menos de 3 minutos, mientras le muestra a su amigo una foto de la inacabable Sharin Foo. Cae la noche, a Tura el maquillaje ya se le terminó de correr, y tira las botas taco aguja a un lado del remolque. Recuerda 1965, y la mueca de lo que pudo haber sido una sonrisa se dibuja en su rostro. Apura un trago mientras escucha al mar terminar su recorrido accidentado sobre la costa en forma de una resaca de espuma interminable. El silencio de aquel lugar se ve interrumpido por la música que parece venir desde los sesentas traída por el rumor de las olas: por un momento, Tura piensa en Serie B, los muchachos de la producción en que les gustaría estar en New York y ver en vivo a los responsables de esa sucia descarga eléctrica. “The Vandelles” murmura uno de ellos, la actriz fetiche de Meyer cala hondo de su cigarro y espera que la canción y el océano sean uno para poder terminar de soñar.

The Vandelles “Going Downtown”
Del álbum Del Black Aloha (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/7230458_wnj8x/the%20vandelles%20-%20going%20downtown.mp3]

¡Mamita, indies!

Celebrando por adelantado su día, no encontramos mejor regalo para las mamás que siguen este blog que tres videos en los que indies prematuros entonan (es un decir) canciones que con toda seguridad están en su iPod. Porque lo maternal no quita lo cool.

3. Estos pequeños ninjas del alternativo patean el trasero de Stephen Malkmus con su, ejem, recreación del “Stereo” de Pavement. ¿Qué mejor edad para incursionar en la melodía, la disonancia y el griterío?

2. Aleluya, estos engendros no sólo se saben el clásico de Leonard Cohen, sino que conocen las versiones de Jeff Buckley y Rufus Wainwright (con preferencias divididas entre ambas). Candidatos fijos a bloggers de música.


1. Aquí están de vuelta G y M, perfilándose como un potencial dúo de indie superstars. La futura Kim Gordon se roba el show en esta, admitámoslo, encantadora interpretación de “Don’t Let Him Waste Your Time” de Jarvis Cocker. Queremos pensar que no se refieren al inútil ese que está casado con su mamá.

God Help The Girl “Come Monday Night”

No me engañas, Stuart, sé qué después de esos últimos discos extraños y para mí incomprensibles con Belle and Sebastian, te morías de ganas de volver al sonido original de la banda. Y con la excusa de una banda original de sonido para tu proyecto de película musical, creaste God Help The Girl. Dios me libre de subestimar tu inmortal voz, pero la idea de convocar a chicas (cualquiera avisa para ayudarte con el casting) para que interpreten tus composiciones me pareció un golpe de genialidad. Sólo te pido por favor que no dejes ir a Catherine Ireton (la vocalista en “Come Monday Night” y la mayoría de temas del disco). Pídele que se una a B&S, pero nomás no te enamores de ella, mira lo que ocurrió con Isobel. God, help the boy.

God Help The Girl “Come Monday Night”
Del álbum God Help The Girl (2009)