Banda de Turistas // El Retorno

La vida de un argentino de veinte años no gira necesariamente alrededor de un balón o se resuelve en la frustración gritada desde la tribuna una tarde de domingo. La mirada de cinco porteños se posa sobre un vinilo, sus expectativas y atención se centran, especialmente, en los sesenta. Banda de Turistas vive para la canción.

Lo único permanente es el cambio, esa parece ser la proclama que se desprende de cada una de las canciones de su segundo álbum. Si para el debut, el grupo bonaerense sonaba como una máquina de melodías solares y beat guitarrero, en este episodio la base rítmica es la que cobra protagonismo: cadencia y movimiento dictados desde un rincón en claroscuro de Buenos Aires. Si el discurso del primer disco en cuanto a sonido y líricas venía desde el flower power y un estado iluminador presidia el rito, ahora Banda de Turistas suena mucho más hedonista y relajada. Se respira un espíritu soul en cada tema, un sonido que coquetea más con los cuerpos y que sigue apostando por las sutilezas y los juegos vocales.

Ahora los turistas cruzan Abbey Road, escuchan a los Stones de los setenta y se hacen acompañar por Daniel Melero. Dejan que el tiempo haga lo suyo, y el sonido prosiga su ritmo circular.

Banda de Turistas “La Hora del Segundo”
Del álbum El Retorno(2009)
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The Longcut «Something Inside»

Manchester vivirá por siempre el verano del amor. ¿Se puede ver esto como una condena? Ciudad hedonista e insaciable, desenfrenada en sus trenes, estadios y pubs. La luz persiste al caer el sol, ingresando al reino donde todo se define alrededor de una pinta de Guinness. El ritmo de la máquina industrial se prolonga en los cuerpos relajados y sedientos por la próxima dosis a ser lanzada por el DJ. Bastaran unas guitarras, un beat saturado y un poco de ácido para volver a creer en algo, en lo que sea.

El credo de Stone Roses se vuelve a repetir. La psicodelia se dispersa en el espacio, guitarras y secuencias programadas para dejar fluir la conciencia y ser libre en una pista de baile. Sentirse vivo en la cadencia, ceder a lo repetitivo, volver a tener fe en una canción pop, como en la época de The Haçienda. La maniobra de evasión es responsabilidad de The Longcut, el sonido es vértigo, la voz extraviada y frenética… dejo de pensar y me entrego al déjà vu.

The Longcut “Something Inside”
Del álbum Open Hearts(2009)
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Múm // Sing Along To Songs You Don’t Know

Ahora debes estar muerta de frío. No cesa de caer la nieve. Bendito invierno que me dejas varado en este aeropuerto. Escucho tu primer disco, me tomo las cosas con calma. Recuerdo aquella foto. Entre tu voz y la imagen que proyectabas ha desaparecido todo este ejército de seres sin rostro, turistas apurados en terminar su café y enviar un mensaje en cadena para recordar que esta noche llegará la paz a sus vidas. Si suenan las campanas en la mía es gracias a ti.

Debería aceptar que ya no estás en el grupo. Quise saber la razón de tu partida (no creí en la excusa de la universidad), pero no contestas a mis llamadas. Nunca aceptaste (o debería decir aceptaron) que produjera a Múm, solo recibí silencio, mientras otras tratan incesantemente de llamar mi atención. Me apartaron de su cofradía juguetona y circense, prefirieron siempre la compañía de los eunucos pastorales de Sigur Rós. Jamás pude guiarlas en la exploración de su corazón.

Han buscado un reemplazo, se llama Hildur. Ahora ella es la que susurra esas frases en islandés que suenan tan dulces como misteriosas: se repite una y otra vez “Hullaballabalú” y quisiera que una de uds. sea la que me lo diga al oído. La banda abraza la desnudez, ha dejado de retransmitir los sonidos que vienen del espacio, ahora miran mucho más a la naturaleza, quizá han decidido musicalizar un paseo por su mágica tierra. Ríos luminosos, sonrisas extasiadas que vienen de las alturas, cuerdas, acordeones y sintetizadores para animar esa excursión atemporal.

Esperando que reprogramen mi vuelo me quedo dormido en esta sala de espera. Sé que no eres tú la que canta, pero te escucho entre sueños, anuncias en medio del carnaval una brisa refrescante, el aroma olvidado: solo por esta noche quisiera estar arrullado en ese pecho.

Múm “The Smell Of Today Is Sweet Like Breastmilk In The Wind”
Del álbum Sing Along to Songs You Don’t Know (2009)
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Camera Obscura // My Maudlin Career

No debí permitir que produjeras nuestro primer disco. No sabía que al hacerlo originaría una dependencia difícil de terminar. Desde ese momento, y por mucho tiempo, nuestra banda se limitó a ser considerada una modesta imitadora de la tuya: nos dejabas tus sobras y Camera Obscura era, básicamente, un grupo de covers o B-sides del material de Belle and Sebastian.

Nunca sería Isobel. Jamás tendríamos un romance digno de una novela epistolar francesa. Yo no podría ser una insufrible heroína de una película de Rohmer. Formar parte del glosario de musas fotografiadas para ilustrar las portadas de tus discos sería siempre una ilusión. Tu mirada, vanamente, prefería estar fijada en Islandia.

Hoy, me he burlado de todos. De la nouvelle vague, de la educación sentimental, de los benditos clichés de una banda chamber pop: me he mirado al espejo y he sonreído para que solo tú ilumines ese instante en sepia. Irónicamente, creo que sonamos más sesentas que nunca: en los arreglos orquestales, en las melodías y juegos vocales. Ahora, el sonido que mece las cuerdas es mío, aún no puedo decir lo mismo de mis palabras.

Camera Obscura “Careless Love”
Del álbum My Maudlin Career (2009)
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La Bien Querida “9.6”

Una canción pop linda: la perfección sí dura 2:42. Si escuchas 27 veces un disco este ingresará a tu lista de favoritos incondicionales. Basta un minuto del nuevo video de La Bien Querida para quedar rendido a sus pies. En sus canciones, Ana Fernández-Villaverde proclama incesantemente que solo necesita un poquito de cariño. El amor recorre todos los temas de su debut discográfico: apostólico y romano, pero también candente y profano. Pasión gritada en la plaza de barrio, rubor de beso inicial en una tarde de domingo. Calidez acústica y arreglos delicados que recuerdan a Los Mejores Momentos de La Buena Vida y a muchos de los sospechosos comunes del indie español (Jota y Sr. Chinarro han murmurado algunas cosas lindas sobre la bilbaína). Si el 2008 fue para Russian Red, la maja del dream pop, este año es el del flamenco susurrante de esta encendida morena.

“9.6”, su nuevo single y video, coquetea descaradamente con todos los clichés visuales y coreográficos ochenteros, aquella década tan vilipendiada como celebrada últimamente. Guitarras desnudas o programación tecno de por medio para ilustrar un (des)encuentro amoroso. Desde aquí, tímidamente, solamente podríamos soñar con pasar la tarde del 6 de setiembre junto a La Bien Querida. La culpa de todo, querida Ana, la tienen las faldas de tu madre.

La Bien Querida “9.6”
Del álbum Romancero (2009)

LCD Soundsystem “Bye Bye Bayou”

Diseccionar un no-single y convertirlo en un cadáver exquisito. De Alan Vega a James Murphy. Todo queda en Nueva York. Mirar con desdén al otro lado del Atlántico y dejar bien en claro quién manda en las pistas de baile. Aparta la dosis de ti, olvídate de Creamfields inofensivos y entrégate a jornadas inagotables de LCD.

LCD Soundsystem “Bye Bye Bayou”
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[ratings]

Sonic Youth // The Eternal

El skater siente la emoción de Sonic Youth a partir de su tabla, no intelectualiza su gusto por ellos, le llega el rollo Soho, lo del terrorismo sónico. No necesita impostar nada pues el skate también puede ser un arte, basta ver Invisible Boards para comprobarlo. Se pierde entre las calles escuchando el Dirty por la música y desde la música, no desde los ratings que dicta Pitchfork. El slacker tiene un hermano crítico de rock que vive pendiente y angustiado con que Kevin Shields acabe el nuevo disco de MBV o que Jim O’Rourke vuelva a colaborar con los Sonic. Baja música en piloto automático, ya no la escucha, menos la siente: los discos se han convertido en carpetas aglomeradas que pronto terminarán en la papelera de reciclaje.

La estudiante de arte está perdidamente enamorada de Thurston Moore. Por eso odia a Kim Gordon. La detesta aunque reconoce que es cool. Ella ha preparado un altar para Thurston. La alumna aplicada escucha una y otra vez el cover de “Superstar”, el tema de The Carpenters. La estudiante de arte ha leído infinitas veces The Virgin Suicides, y no se cansa de comentar que Sofia Coppola jamás hubiera hecho la película si Thurston no le hubiera recomendado la novela de Eugenides. Ella guarda un rizo de su cabello en la página donde Trip Fontaine y Lux Lisbon se conocen.

El slacker y la musa arty tienen como canción favorita “The Diamond Sea”, solo esa, ambos detestan el resto del Washing Machine…

Lee sale a la noche neoyorquina con un cuaderno azul bajo el brazo. Desde los audífonos el colega Hazlewood brinda la mejor compañía que puede esperar en ese momento. Basta de trilogías para la banda o por encargo de rubias que deben estar pasando el verano en Mallorca. Algo de calma y reposo entre tanto caos y distorsión. Quizá Thurston tenga razón: el artista que muere joven está a salvo de repetirse a sí mismo. Entra a un bar. La misma fauna intelectual de costumbre: niños jugando a ser beatniks, profetas y pitonisos, una nueva danza de máscaras en el corazón de Brooklyn. Desenfocar por un instante, cambiar de plano: una mariposa narcotizada lleva con desenfreno el tequila de la barra a sus labios, es morena y entrega su cuerpo a la celebración, un beat aflamencado suena de fondo. La imagen desaparece, solo hay bruma y el sonido de una banda del CBGB. 6 am. Ahora buscar el silencio de una cafetería es la mejor elección.

Sonic Youth “Antenna”
Del álbum The Eternal(2009)
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Gustavo Cerati “Amor Sin Rodeos”

En la década pasada Cerati declaraba que en el proceso creativo concedía poca relevancia a las letras, que en ellas no pretendía “decir” algo en especial, que la suya era una apuesta por la sugerencia, que creía en el poder del significante, en el fluir de la conciencia, en el dinamismo de la palabra hecha canción. Luego de escuchar “Amor sin Rodeos”, podríamos pensar que el artista porteño ha dejado de leer a Hjelmslev y Quasimodo y ahora entra al estudio de grabación luego de ver una película de Subiela y escuchar algún disco de Páez. Adiós a la sutileza y la sinestesia, bienvenido el lugar común y el tedio. No es ninguna novedad que el líder de Soda Stereo después de Bocanada se ha limitado a editar discos de “transición”, el calificativo generoso que silencia lo evidente: álbumes irregulares que contienen apenas un puñado de temas para destacar, una decepción total tratándose de alguien acostumbrado a sorprender y dictar tendencias en cuestiones musicales. Quizás se trate de un simple lapsus en su carrera, y pronto recuperemos al autor de Colores Santos y Amor Amarillo. Si no, al menos habremos ganado un nuevo diseñador.

Gustavo Cerati “Amor Sin Rodeos”
Del álbum Fuerza Natural (2009)
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Sr. Amable // CUU

Sr. Amable alegra la vida a la gente triste. Él provoca una mueca de sonrisa en aquellos que no son populares en Facebook. Suele visitar por las noches algunos cafés anónimos, jamás Starbucks, para atrapar esos instantes de luz en formato de polaroid. En su cabeza suena Warp, también México, tiendas de todo por $ 0.99, y sobre todo la proclama del siglo pasado, aquella gritada en sus inicios por los Plastilina Mosh; sacar el cerebro del frasco es nuevamente la consigna.

El avistamiento, la primera señal se dio en Chihuahua, sobre la ciudad apareció la nave y ese fue el inicio. Prescindamos de la voz de Welles, no pensemos en el ghetto que se cierne sobre Johannesburgo. Andrés Murillo, alias Sr. Amable, hermana lo-fi y melodía, dicta su propio ritmo, mira de lado la escena mexicana, propone vanguardia peyote al vecino norteño. Bebe un pulque bien concentrado mientras escucha lo nuevo de Vampire Weekend. Por un momento se siente Speedy Gonzalez y no acepta la horchata pasteurizada del gringo. Libre albedrío sonoro que pone todo de cabeza cuando, Santísima Trinidad mediante, Alexico se une a la revuelta. Catedral, programaciones, caos y un sabor tropical a degustar.

Sr. Amable “Enero es Un Gran Lunes”
Del álbum CUU (2009, descarga gratuita)
[audio:http://boxstr.net/files/6270024_m1gut/sr%20amable%20-%20enero%20es%20un%20gran%20lunes.mp3]

Beck “Everybody’s Got to Learn Sometime”

Beck intentó cauterizar la perdida amorosa con Sea Change, un disco sentido y dolorosamente catártico. Parece que no fue suficiente. El siguiente paso en la terapia intensiva para aprender a olvidar lo dio con este estremecedor cover de The Korgis incluido en la Casablanca de nuestra época, Eternal Sunshine of the Spotless Mind, la opera prima del genial Michel Gondry. Inmejorable perfomance del nuevo profeta de la cienciología para iluminar la historia de Joel y Clementine. Su voz llena todos los vacíos, cuando las imágenes ya no son claras y todo empieza a difuminarse, cuando ella parece haber desaparecido por completo. Claro, cada vez que la canción vuelve a sonar, el cabello rojizo brilla nuevamente con toda intensidad.

Beck “Everybody’s Got to Learn Sometime”
Del álbum Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004)
[audio:http://www.fileden.com/files/2008/6/20/1968777/beck%20-%20everybody%27s%20got%20to%20learn%20sometime.mp3]