Desborde pasional que parece tocado desde una cantina, pero en español. Aquí el discurso desolado y la catarsis en onda country folk se reflejan en el paisaje castellano y no en el desierto norteamericano. En el segundo disco de la banda de Miren Iza la desesperanza y el dolor marchan contenidos. Tanto como las guitarras y la base rítmica que no ceden al frenesí y distorsión del género. Una mujer se queja sin susurrar desde la oscuridad, desprovista de fe, amor y familia. Eso sí, sin apelar al melodrama o el registro kitsch, que no estamos en una película de Almodóvar.
En el universo de Tulsa, como en el de otros actos ibéricos (Klaus & Kinski o Sr. Chinarro, por ejemplo) hay una fascinación por el elemento religioso que se deja ver claramente en las letras de este álbum. Así, la culpa y el desconsuelo se viven como una experiencia sagrada y profana al mismo tiempo. Se bebe generosamente el vino en el templo y el bar, que finalmente terminan siendo equivalentes.
Entre Russian Red y Christina Rosenvinge, los labios (el inferior y el superior) de Miren relatan un vía crucis personal y universal. Símbolos que brillan entre lo místico y lo trivial. Oraciones que por la gracia de la melodía se han transfigurado en canciones.
Tulsa “Matxitxako”
Del álbum Espera la Pálida (2010)
[audio:http://boxstr.net/files/6374326_majxh/tulsa%20-%20matxitxako.mp3]


