God Help The Girl // Stills

A estas alturas resulta irrelevante si Stuart Murdoch alguna vez concluye su película musical. Mujeres y el sonido adictivo de los sesenta, las dos obsesiones de este dandy del chamber pop, y para lo cual creó God Help the Girl como excusa. Un proyecto paralelo a Belle and Sebastian, y la oportunidad de volver a sonar como en los tres primeros discos de la banda escocesa, la época dorada del colectivo para algunos de nosotros.

Con un disco a cuestas, este EP es la confirmación de la propuesta de Murdoch: soul, arreglos orquestales, B&S cosecha If You’re Feeling Sinister, melodías inspiradas en Motown y estética tomada de la Nouvelle Vague. Todo para el lucimiento y celebración de las musas del momento: Alex, Catherine y Celia. Un paraíso de voces que arrullan al inquieto Stuart, y alejan el fantasma de Isobel. El tiempo de las rubias ha concluido, comienza el imperio de las morenas.

God Help The Girl “Stills”
Del EP Stills (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6359584_flvoz/god%20help%20the%20girl%20-%20stills.mp3]

Los Planetas // Cuatro Palos

La saga del flamenco continúa en la historia de Los Planetas. Si en los noventas marcaron la pauta del rock de guitarras en España con un noise prolijo y vibrante, desperdigando himnos generacionales a discreción; en la década pasada se reinventaron, mirando hacia adentro y dejando que Andalucía se proyectara hacia el espacio, que el alma gitana ahogara sus penas en psicodelia, que Camarón pidiera a gritos un poco de ácido. La Leyenda del Espacio supone algo más que rock aflamencado, que el capricho esnobista de J. por hacer un tratado musical disforzado, por el contrario, el último álbum del grupo de Granada constituye un Romancero moderno, una declaración de principios sentida, ejecutada y cantada con sentimiento.

En ese sentido, Cuatro Palos sigue el derrotero señalado por la última entrega planetaria. Guitarra con duende, historias de desamor, de pena ahogada junto al riachuelo y entre vinos. Culpa y dolor que tienen como responsable un par de ojos morenos. Ahora se homenajea a Caracol, desde el krautrock y el manto eléctrico de siempre. Cuatro canciones que más o menos pulidas, con la voz en primer plano o detrás de una pared de sonido, demuestran que la tradición no tiene por qué ser algo muerto: Los Planetas encendieron los amplificadores y le cantan a ella desde la oscuridad de la noche, aunque (como siempre en la historia) no nos devuelva la mirada.

Los Planetas “Romance de Juan de Osuna”
Del EP Cuatro Palos (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6358005_otxll/los%20planetas%20-%20romance%20de%20juan%20de%20osuna.mp3]

The Flaming Lips // Embryonic

Todos buscan el 3D, escapar de la virtualidad y atrapar la realidad. En los noventa The Flaming Lips proponía la experiencia cuadrafónica con Zaireeka, y lo hacía desde el caos y la psicodelia. Porque en un principio, Wayne Coyne veía el sonido como un riesgo, como una tormenta eléctrica infinita, como una sinfonía de baterías aporreadas con algarabía y frenesí. Un día eso se interrumpió y en Oklahoma se desenchufaron las guitarras, frenando la distorsión e iniciando la búsqueda desesperada de la belleza a través del sampler y las texturas sublimadas: había llegado el tiempo de Yoshimi. Desde ese momento, Wayne, el hombre de la eterna camisa rosada, quedó atrapado indefinidamente en una burbuja, rodeado de una fauna aterciopelada que nada tenía que ver con las deliciosas excursiones psicotrópicas por un zoológico navideño que editara bajo el nombre de Cloud Taste Metallic.

Wayne se acerca a la naturaleza, huye de su prisión. Es un mago, un poeta o el miembro de una secta. Ha tenido una epifanía. Recuerda los setenta, se sienta a escuchar sus viejos vinilos de Zeppelin, invoca a Miles Davis mientras Dave Fridmann le alcanza el vocoder y una dosis de midazolam, propofol y lorazepam. Un nuevo acto de libertad creativa para la banda insignia de Oklahoma: guitarras desenfrenadas, baterías y bajos que parecen grabados en la Berlín del siglo pasado, sampleos de risas femeninas, líneas melódicas que escapan a las capas recargadas de efectos y saturación. Ahora miran los bosques de Ávalon, se solazan en las arenas de Canido: tranquilidad e intensidad se funden y hacen una. El universo se ha detenido, la tensión ha cesado, todas las constelaciones son visibles en este instante.

The Flaming Lips “Evil”
Del álbum Embryonic (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6354235_lgsuf/the%20flaming%20lips%20-%20evil.mp3]

Tindersticks // Falling Down A Mountain

It’s the wine that makes me sad / not the good times that I’ve had

Todo inicia con un teléfono celular, una trompeta y dos voces que se abren paso desde la oscuridad. Una improvisación. El grupo de Nottingham pasea errante por las calles de Praga, se refugia mientras dura la tempestad en alguna buhardilla parisina y luego abre algunas botellas de tinto en una bodega de Bruselas. Cigarrillos a discreción. Así llegamos al octavo disco de Tindersticks.

Menos cuerdas presiden la ceremonia. Parece que el sonido de la banda resiente cada vez menos de los arreglos y las orquestaciones de los primeros discos. Staples ha demostrado que puede evocar, caer y levantarse sin el apoyo de su antiguo camarada Dickon Hinchliffe. Las letanías y los salmos de desarraigo están presentes, las incursiones en el soul, los momentos de luz y jugueteo también se permiten en el réquiem doloroso: Tindersticks puede parecer un conjunto perdido en alguna taberna mexicana que se escucha de fondo mientras Tom Waits y Johnny Cash lanzan verdades empapadas de licor barato.

Amapola y absenta. Drake y Walker. Un barítono y una mujer hacen el amor como si fuera un melodrama. Hazlewood se trepa al escenario buscando el azul en la melodía. Staples mira el ocaso y distingue una figura que parece llegar de Portugal. Suena un piano como final.

Tindersticks “Factory Girls”
Del álbum Falling Down a Mountain (2010)
[audio:http://boxstr.net/files/6349745_ljtew/tindersticks%20-%20factory%20girls.mp3]

Benjamin Biolay // La Superbe

El problema no eres tú, Benjamin, soy yo. Quizá no soy tu fan ideal. Lo más probable es que no percibo las sutiles diferencias que te deberían hacer un talento singular e único. Pero me vuelve a suceder. La sombra se cierne sobre ti y a veces siento que tú no haces nada por impedirla sino que más bien la alientas. Escucharte a ti, finalmente, es un eco prolongado de la voz y el estilo de Serge. ¿Dónde está tu propia luz, querido Benjamin?

Mientras escribo esto veo la portada del Trash YéYé. Delicioso, provocador e indolente. Siempre te he preferido así: leve y juguetón. Sin caer en la histeria estúpida de los primeros discos, en esas insipídas coartadas conceptuales, en esa versada erudición. Dedicarle un disco a la saga familiar de los Kennedy. Preferir hacer fintas en el aire; tratar de demostrarle a los demás lo inteligente y talentoso que puedes ser. Mi guía de Lonely Planet no exageraba: lo peor de Francia son los franceses. ¿Por qué tanta arrogancia y soberbia? Debo esperar ciertos momentos, me doy cuenta, para encontrarme contigo, sin desbordes excesivos, en capacidad de controlar tu energía creadora: tu anterior disco fue uno de ellos; el otro, esa maravillosa banda sonora del amor inicial, tu luna de miel hecha canción. Está bien, Benjamin, callaré. Sé que prefieres no hablar de ese episodio.

Otro álbum conceptual. Doble. 50 canciones para elegir al final del proceso de producción. Cinematográfico, épico, con guiños al soul y el jazz. Regado de detallitos electrónicos, arreglos de cuerda preciosistas. El recuerdo de Buenos Aires, aquella ciudad que amas tanto y que deseas con ardor. A veces no es bueno ser apasionado, darling. Deberías callar un poco. Tomarte una coca cola y luego empezar a grabar. Cálmate, deja en paz el Songs In The Key Of Life, el Histoire de Melody Nelson y el Álbum Blanco. Aléjate de todo. Mírate al espejo y di que este disco no está dedicado a ella. Hablas de una relación que no funcionó y concluyó con el verano, y cómo adaptarse a ese mañana incierto. Dices que es personal y no autobiográfico. Je t’aime, Je t’aime… te escucho decir, susurrar, no cantar en este álbum. Benjamin, estás desbocado. Hay un exceso de información y emoción. Stop.

La chanson te necesita. Solo un poco de calma, ok. Deja a un lado las trompetas insulsas, el melodramatismo y el maquillaje recargado para poder creer con más fuerza en ti. Piensa en una docena de canciones. La melodía es tuya por naturaleza. Haz que desde el otro lado, Serge sonría maliciosamente porque su alumno más aprovechado haya encontrado al fin su propia voz.

Benjamin Biolay “Si Tu Suis Mon Regard”
Del álbum La Superbe(2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6347871_ps0yk/benjamin%20biolay%20-%20si%20tu%20suis%20mon%20regard.mp3]

Delphic // Acolyte

The Haçienda sigue viva. Su espíritu de pop combativo, lujurioso y, sobre todo, festivo prevalece intacto en las bandas de Manchester. Devoción por la melodía, por desencadenar el ritmo trepidante e intenso, por llevarlo todo hacía el máximo límite posible. Sudor y energía que se liberan hacia el infinito desde una pista de baile. Coexistencia o simbiosis del DJ y el músico de rock: una guitarra enmarañada que no le da tregua al sampler extático; un beat profundo que no tiene como destino el vacío; una canción que todos podamos cantar y bailar. El abrazo de la electrónica y el pop se resuelve entre una luz centelleante: el movimiento envolvente de los cuerpos acaba por sentenciarlo todo.

El mejor single registrado el año pasado forma parte del álbum debut de Delphic. Los mancunianos poseen la contundencia y elegancia del electropop cosecha New Order, la sutileza y capacidad embriagadora de los MBV más susurrantes, y una decidida vocación por explorar el formato de canción y no perderse en los laberintos sinsentido de la experimentación machacante y frívola destinada al chillout y la galería de arte. Amor por la melodía y el acorde, actitud rockera detrás del silicon sin corazón de una rave. Sonidos para reventar tus caderas y tu cerebro. Un infalible caramelo pop para empezar a soñar.

Delphic “Counterpoint”
Del álbum Acolyte (2010)
[audio:http://boxstr.net/files/6345142_gsv1h/delphic%20-%20counterpoint.mp3]

Banda de Turistas // El Retorno

La vida de un argentino de veinte años no gira necesariamente alrededor de un balón o se resuelve en la frustración gritada desde la tribuna una tarde de domingo. La mirada de cinco porteños se posa sobre un vinilo, sus expectativas y atención se centran, especialmente, en los sesenta. Banda de Turistas vive para la canción.

Lo único permanente es el cambio, esa parece ser la proclama que se desprende de cada una de las canciones de su segundo álbum. Si para el debut, el grupo bonaerense sonaba como una máquina de melodías solares y beat guitarrero, en este episodio la base rítmica es la que cobra protagonismo: cadencia y movimiento dictados desde un rincón en claroscuro de Buenos Aires. Si el discurso del primer disco en cuanto a sonido y líricas venía desde el flower power y un estado iluminador presidia el rito, ahora Banda de Turistas suena mucho más hedonista y relajada. Se respira un espíritu soul en cada tema, un sonido que coquetea más con los cuerpos y que sigue apostando por las sutilezas y los juegos vocales.

Ahora los turistas cruzan Abbey Road, escuchan a los Stones de los setenta y se hacen acompañar por Daniel Melero. Dejan que el tiempo haga lo suyo, y el sonido prosiga su ritmo circular.

Banda de Turistas “La Hora del Segundo”
Del álbum El Retorno(2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6341500_utzkv/banda%20de%20turistas%20-%20la%20hora%20del%20segundo.mp3]

Múm // Sing Along To Songs You Don’t Know

Ahora debes estar muerta de frío. No cesa de caer la nieve. Bendito invierno que me dejas varado en este aeropuerto. Escucho tu primer disco, me tomo las cosas con calma. Recuerdo aquella foto. Entre tu voz y la imagen que proyectabas ha desaparecido todo este ejército de seres sin rostro, turistas apurados en terminar su café y enviar un mensaje en cadena para recordar que esta noche llegará la paz a sus vidas. Si suenan las campanas en la mía es gracias a ti.

Debería aceptar que ya no estás en el grupo. Quise saber la razón de tu partida (no creí en la excusa de la universidad), pero no contestas a mis llamadas. Nunca aceptaste (o debería decir aceptaron) que produjera a Múm, solo recibí silencio, mientras otras tratan incesantemente de llamar mi atención. Me apartaron de su cofradía juguetona y circense, prefirieron siempre la compañía de los eunucos pastorales de Sigur Rós. Jamás pude guiarlas en la exploración de su corazón.

Han buscado un reemplazo, se llama Hildur. Ahora ella es la que susurra esas frases en islandés que suenan tan dulces como misteriosas: se repite una y otra vez “Hullaballabalú” y quisiera que una de uds. sea la que me lo diga al oído. La banda abraza la desnudez, ha dejado de retransmitir los sonidos que vienen del espacio, ahora miran mucho más a la naturaleza, quizá han decidido musicalizar un paseo por su mágica tierra. Ríos luminosos, sonrisas extasiadas que vienen de las alturas, cuerdas, acordeones y sintetizadores para animar esa excursión atemporal.

Esperando que reprogramen mi vuelo me quedo dormido en esta sala de espera. Sé que no eres tú la que canta, pero te escucho entre sueños, anuncias en medio del carnaval una brisa refrescante, el aroma olvidado: solo por esta noche quisiera estar arrullado en ese pecho.

Múm “The Smell Of Today Is Sweet Like Breastmilk In The Wind”
Del álbum Sing Along to Songs You Don’t Know (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6332854_i2iqh/mum%20-%20the%20smell%20of%20today%20is%20sweet%20like%20breastmilk%20in%20the%20wind.mp3]

Camera Obscura // My Maudlin Career

No debí permitir que produjeras nuestro primer disco. No sabía que al hacerlo originaría una dependencia difícil de terminar. Desde ese momento, y por mucho tiempo, nuestra banda se limitó a ser considerada una modesta imitadora de la tuya: nos dejabas tus sobras y Camera Obscura era, básicamente, un grupo de covers o B-sides del material de Belle and Sebastian.

Nunca sería Isobel. Jamás tendríamos un romance digno de una novela epistolar francesa. Yo no podría ser una insufrible heroína de una película de Rohmer. Formar parte del glosario de musas fotografiadas para ilustrar las portadas de tus discos sería siempre una ilusión. Tu mirada, vanamente, prefería estar fijada en Islandia.

Hoy, me he burlado de todos. De la nouvelle vague, de la educación sentimental, de los benditos clichés de una banda chamber pop: me he mirado al espejo y he sonreído para que solo tú ilumines ese instante en sepia. Irónicamente, creo que sonamos más sesentas que nunca: en los arreglos orquestales, en las melodías y juegos vocales. Ahora, el sonido que mece las cuerdas es mío, aún no puedo decir lo mismo de mis palabras.

Camera Obscura “Careless Love”
Del álbum My Maudlin Career (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6325506_miwkc/camera%20obscura%20-%20careless%20love.mp3]

Micachu // Jewellery

Hoy en día, época en la que bien parece que casi toda nueva banda inglesa nace con el único fin de aparecer en la portada de la NME, resulta gratificante poder encontrar todavía propuestas como las que representa Micachu & The Shapes, sorprendente acto británico que nos demuestra que incoherencia no es mala palabra. Y es que escuchar el Jewellery es mantenerse en constante intriga por saber qué iremos a escuchar en cada track que sigue. Puede que cada uno de los trucos utilizados no sean novedad; lo presentado aquí puede traer reminiscencias a bandas como Sonic Youth, Animal Collective e incluso al tan apreciado Beck de mediados de los noventa, pero en conjunto, sumado al ludismo pop y el grime inglés propio del estilo de Micachu, se convierte en uno de esos discos que fácilmente puedes amar u odiar. Los pocos detractores de Micachu argumentan que la carencia de un hilo fijo que enlace toda la producción y la poca seriedad con que ésta parece desarrollarse son los principales puntos débiles de este debut. Lo curioso es que son precisamente esos puntos los que, para muchos, hacen de éste un álbum notable: romper el orden lógico también puede ser divertido.

Micachu “Golden Phone”
Del álbum Jewellery (2009)