Perfume Genius «Hood»

Dos minutos. El primero basta para presentar la lírica, y el otro para repetirla en plena explosión emotiva gracias al acompañamiento del piano. Una pequeña sorpresa que se deja oír insistentemente como si se tratara de una penitencia religiosa, y un canto que busca escapar de los polos para proclamar orgullosamente que todos somos más grises de lo que esperamos.

Perfume Genius “Hood”
Del álbum Put Your Back N 2 It (2012)

Royal Headache «Girls»

Jóvenes ebrios jugando con viejas guitarras afiladas en una tarima improvisada. Cervezas y adolescentes pasan volando sobre las cabezas de un grupito de gente que baila en el piso pegajoso y lleno de vidrios rotos. Entre todo el desenfreno se llega a distinguir una voz apasionada y entusiasta que nos obliga a abandonar cualquier rezago de pretensión y sumergirnos en inocentes estados alterados. Dale, lo mundano siempre fue más divertido, nada puede salir mal.

Royal Headache “Girls”
Del álbum Royal Headache (2012)

John Talabot «Missing You»

El que fuera el secreto más grande de la electrónica española debería dejar de jugar a las escondidas. John Talabot, el barcelonés con nombre de colegio, se encuentra en el momento de creer todo lo que se dice sobre él. Lo suyo es el beat denso para el house menos inmediato y más psicológico: es tu mente la que te pide crear realidades alternas mucho antes que los pies inicien su movimiento. No se trata de música para la pista de baile de neón, es la luz que baila sola en cada ambiente oscuro buscando encontrarte.

John Talabot “Missing You”
Del álbum Fin (2012)

Francois Peglau «I Wonder»

Diligentemente, Peglau pone todos sus instrumentos al servicio de su compañera. No es el arsenal de un músico progresivo, parecen más bien los juguetes de un niño inquieto. El ukelele marca la pauta de la melodía y señala las reglas del juego: celebremos el encanto de lo mínimo y dejemos el onanismo conceptual para los templos rockeros. Sin olvidar los devaneos de las bolsas de valores y las acreditaciones comerciales rutinarias, la pareja disfruta esta vez la creación de su primera canción de cuna.

Francois Peglau “I Wonder”
Del álbum Random Singles (2012)

 

Coloreando a Daniel Johnston

El deseo se ha extinguido para siempre. Parecemos zombies caminando hacia un horizonte sin fin. El placer se consume como un fast food, y luego simplemente queda el olvido. Quizá eso le sucedió a aquel muchacho fan de The Beatles cuando MTV llegó a su ciudad. En esos días, el canal musical transmitía videos y no se ocupaba del bronceado de la muchachada de Jersey. Daniel Johnston cumplió el vaticinio de Warhol y su vida no volvió a ser la misma.

Daniel escuchaba voces y las convertía en canciones. O se volvían dibujos. Cientos de canciones. Miles de cintas. Viñetas de los héroes de la infancia. Casper protegiéndolo del mal y susurrándole al oído que esta noche el diablo no se apoderaría de la humanidad. Él podría estar tranquilo, acompañando al fantasma entrañable estaba el Capitán América quien había dejado su escudo para empuñar la cruz de la liberación y así lograr conjurar el poder del azufre. Daniel creía que sus epifanías lo harían más popular que Jesucristo, pero también sabía que nada de ello le daría lo más preciado: el amor de ella.

O quizás sí. Podría que ser muchas mujeres amaron a Daniel Johnston y se entregaron a él después de un concierto de Butthole Surfers o Half Japanese, y sin embargo esas historias de cuerpos retozando en el backstage de una ciudad anónima ingresaron a la nebulosa del tiempo y se perdieron para siempre. Porque Daniel podría estar rodeado de mujeres y sentirse invariablemente solo, atado a su religiosidad culposa y a una capacidad asombrosa para la autodestrucción.

Johnston llevó la disfuncionalidad de su vida a la canción y reveló desde la esquizofrenia y el fanatismo cristiano, un mundo maravilloso. A pesar de las criaturas celestiales y demoniacas que lo rodean, algo hermoso nace en cada melodía de este genio atormentado por una verdad que lo rebasa. Queda claro que no es el músico más competente y que su voz no es una revelación divina, pero cada una de sus obras son la mejor demostración del DIY llevado a su máxima expresión. Más allá del esnobismo intelectual que busca desesperadamente polos con ilustraciones del artista alienado, se encuentra la fuerza de la creación en toda su plenitud: Daniel abre su corazón y su mente en cada una de sus interpretaciones, prescinde del filtro y entrega poesía en estado puro.

Cada vez que pienso en Daniel Johnston recuerdo a uno de sus personajes favoritos: Silver Surfer. Como él, nuestro bendito cantautor sigue un camino incierto en un destierro que quizá no tenga fin. Ojalá algún día este heraldo encuentre la dimensión que buscaba y sea uno con la luz.

Reina Republicana “Worried Shoes” (cover de Daniel Johnston)
Del álbum Coloreando a Daniel Johnston: La Historia de un Artista (2012)

Sophia Knapp «Close to Me»

En un principio, tímidas melodías harían pensar en una cantautora saliendo de los bosques para hacer una acústica confesión. La languidez cede el paso, gira sobre sí misma, y cuando abre los ojos se encuentra en los setentas y la fórmula de Bacharach se impone en todas las radios. Esa es la carta de presentación de Knapp para desmarcarse del ejército revisionista folkie. Lapsus farandulesco: veleidosa damisela se hace acompañar en su debut por un ensimismado y apocalíptico trovador. Esperemos que al final de esta historia no se vuelvan a escuchar los sonidos lastimeros de una arpa.

Sophia Knapp “Close to Me”
Del álbum Into the Waves (2012)

 

Death Grips «Get Got»

Death Grips es un trío de rap californiano. Se presentaron el año pasado con Exmilitary, su primer disco, como una de las propuestas más innovadoras, agresivas y oscuras de la nueva escena hip-hopera. Letras perversas y enredadas, plagadas de lujuria, pánico, alucinaciones metafísicas y agitación política. Haciendo conscientemente del ruido desorientador y la fealdad la única forma de expresar significados abstractos y sutilezas musicales para el capo que pudiera recogerlas. Bah, al menos eso dice la Internet. Yo no lo escuché. Este año, Death Grips tiene previsto editar dos álbumes y su segundo single se siente más accesible, siempre poderoso y emocionante.

Death Grips “Get Got”
Del álbum The Money Store (2012)

Varry Brava «Calor»

No tengo claro qué década es la que está regresando. Pasa todo tan rápido que no le he podido seguir el rastro al nuevo nuevo negro. Por ahí y queda mal que me deje las patillas largas y salga a la calle con chaqueta de cuero y delineador. O quedará peor, tal vez, si mañana llego a la fiesta con camisa de seda y pantalones acampanados. No me miren feo, yo solo quiero bailar y emborracharme, ligar una conquista de una noche si se puede. ¿Está mal? ¿Quién decide estas cosas? ¿Qué es el indie? ¿Para qué sirve?

Varry Brava “Calor”
Del álbum Demasié (2012)

Dominique A «Rendez-nous la Lumière»

Tras 20 años, y como al principio de su carrera, Dominique A disfruta en contar una historia, en desplegar la acción sobre un pentagrama. Como Callahan o Sr. Chinarro, han podido cambiar las formas de narrar, simplificado las estructuras y dejado caer las máscaras, pero sin perder nunca el lirismo y la sugerencia. Quizá el cantautor galo prefirió abandonar el barroquismo y los arreglos suntuosos, además del afán por abarcarlo todo cediéndole esa posta a Biolay. El adelanto de su nuevo disco lo muestra más cercano que en el pasado; más Eguren y menos Vallejo en su discurso musical. Una cabalgata sonora que acompaña una voz orgullosa y clara. Pareciera que el francés finalmente contempla en el horizonte un astro en fase creciente.

Dominique A “Rendez-nous la Lumière”
Del álbum Vers les Lueurs (2012)