Mientras Carl Sagan samplea fetiches sexuales, André Breton y Sigmund Freud se masturban viendo tetas.
El Guincho “Bombay”
Del álbum Pop Negro (2010)
Mientras Carl Sagan samplea fetiches sexuales, André Breton y Sigmund Freud se masturban viendo tetas.
El Guincho “Bombay”
Del álbum Pop Negro (2010)
Alabada sea la trinidad femenina de rock que le prende velitas a las girl groups, al garage y al punk. ¿Cómo se dice amén en catalán?
Aias “La Truita”
Del álbum A la Piscina (2010)
La aflicción de la soledad que se vuelve afición por el cine de serie Z que se vuelve en contra de Bob Patiño. Pop worm, escalofriantes falsetes y la terca sensación de que hay una canción de Jeanette detrás de todo esto.
Napoleón Solo “Lolaila Carmona”
Del álbum Napoleón Solo en la Ópera (2010)
El indie pop español nos sigue dando gratas sorpresas. Si ayer fue La Bien Querida, y anteayer Russian Red, hoy es el turno de María Rodés, cultora de un delicado folk que en “Lo que Hay que Oír” reparte caricias vocales (que por ratos evocan los momentos más dulces y acústicos de Christina Rosenvinge) con la misma amabilidad con la que amonesta el egoísmo de su pareja. Tan simple pero adorable como la canción misma, el video promocional, filmado irónicamente en la capital del amor, recurre a un ingenioso uso de los globos de comic que pareciera inspirado en el ya legendario “Subterranean Homesick Blues” de Bob Dylan. La frase final, “Ya me estás cansando hasta de mí”, me remite inevitablemente (y dale con las referencias) al “que hasta me olvido yo mismo de ti” del “Desde Hoy en Adelante” de La Buena Vida, y demuestra que, en efecto, el corazón tiene una lógica que la razón no entiende.
María Rodés “Lo que Hay que Oír”
Del álbum Una Forma de Hablar (2010)
Zaragoza sueña con California. Luz de donde el pop la toma.
Bigott “Cool Single Wedding”
Del álbum This is the Beginning of a Beautiful Friendship (2010)

Uno de los temas más sentidos dentro del raudo repertorio de The Clash logra saltar el charco lingüístico luego de tres décadas en el sincero indie pop de Montevideo. La banda autodenominada familia nos incita al baile ligero con este reconocido himno sobre la rutina urbana y el consumismo. Esta temporada puedes cancelar tu depresión con 24 cómodas escuchas de esta canción.
Montevideo “Perdidos en el Súper”
Del álbum Vértigo y Euforia (2010)
La ficción como un juego interminable. Tiempos y espacios (im)posibles. Caprichosamente reescribo las realidades de algunos de los personajes de Lost. Un ejercicio para no olvidarlos jamás. No incluye spoilers.
– El hombre que podía contar sin pestañear las oscilaciones del metrónomo, renunciará a su cátedra en Oxford y dedicará su vida a componer canciones para la chica pelirroja que aún se balancea en el columpio.
– Los salmos se seguirán escribiendo en tu báculo. Volverás a jugar con Kemi y todas las vírgenes del mundo sonreirán solo para ti.
– El lector voraz de Bioy Casares y de manuscritos serie B le enviará una edición ilustrada de la mitología griega a Clementine.
– Llegarás a los estudios en tu Camaro. Esta semana comenzarás a rodar The Empire Strikes Back. Sabes que el fin de semana te encontrarás con ellos para jugar al golf, y luego acamparás con ella a la orilla del mar. Quizá te des un tiempo y juegues a la lotería.
– Esta mañana terminaste de editar el segundo disco de tu banda. Finalmente abandonarán el estatus de one-hit wonder. Llamas a tu hermano y él no responde. Tomas la guitarra y automáticamente empiezas a entonar “Good Vibrations”. En la televisión, una fría aguja penetra el pecho de Mia Wallace.
– Ellos no quieren ser hallados. Han escapado de los demás e impuesto sus propias reglas. No buscan la verdad y se encuentran al margen del tiempo y las pugnas por el poder. Una amiga se topa accidentalmente con la pareja, y ellos la invitan a tomar el té. Jamás los volvieron a ver después de eso.
– Construyes incansablemente y reparas todo lo que está a tu alcance. Cada vez son menos las veces que despiertas sobresaltado en medio de la noche. Ya no hay llantos ni súplicas. Las persecuciones y los encargos han cesado, salvo los dulces que todos los días debes llevar a casa para Nadia.
– Cass Elliot suena desde la tornamesa y un nuevo día ha empezado. La travesía continúa. La noche anterior, el cielo no dejó de iluminarse y la tormenta interrumpió las comunicaciones. Solo piensa en ella y mira el teléfono con ansiedad. Un minuto después, ya no está en el medio del océano, su voz lo ha transportado a un pub escocés, escucha el último disco de Rufus Wainwright y le promete que este viaje será el último, que no se volverán a separar. En un rincón, un tipo con las cejas perfectamente delineadas no le quita la mirada de encima, lo acompaña alguien que imperturbable lee a Dickens. Suenan las campanas anunciando el final de la jornada.
– Ella revisa Carrie mientras espera su llegada. Una pareja de niños en la mesa contigua juega a que cuando crezcan se casarán y serán muy felices, para sellar el compromiso él le entrega un avión que ella guarda cuidadosamente en su lonchera de New Kids on the Block. La rubia no puede observarlos más, la visión se interrumpe por la lengua de un cachorro de labrador. Una sorpresa que llegó desde Sydney le cuenta LaFleur sin poder contener la risa.
– El miedo ha desaparecido. Un hombre marcha hacia el mar para contemplar el atardecer. A veces cree distinguir dos soles en el horizonte y no recuerda el día de ayer. Logra calmarse solo cuando su amigo se sienta a su lado para narrarle historias de cacería y hablar cada uno sobre sus padres. En su último encuentro creyeron ver el rayo verde.
El Hijo “Por si Charlie Pace no pudo acabarla”
Del álbum Madrileña (2010)
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Hagamos a un lado el drama, que una cita no tiene (o no debería tener) nada de épico. No veamos más allá de las miradas y los gestos. No cuidemos nuestras espaldas. Conservemos la calma y tomemos delicadamente el sendero de lo relativo. Esbocemos una sonrisa provocadora ante las sentencias absolutas. Incitémoslas a revelarse. Solo muecas y palabras que se deslizan atrevidamente. Recortemos sus deseos y provoquemos su caída… Ya se sabe cómo terminará la partida, pero siempre es divertido creer que uno podrá ver más allá de esos signos indescifrables.
Amatria “En Palabras Absolutas”
Del álbum Hoy Van A Salirte Las Alas (2009, descarga gratuita)
Quizá escogieron su nombre después de ver ese monstruo de mil cabezas y buenas intenciones llamado Paris Je T’Aime. Esperemos que no. Este novel grupo asentado en Barcelona elige a la idealizada capital francesa como punto de referencia para su propuesta. Estamos en el epicentro de la Nouvelle Vague, y este episodio musical de iniciación presenta como banda sonora el noise guitarrero de los noventa, el que se desencadenó en Inglaterra pero que en España se aprendió siguiendo la lección de Los Planetas. No hay brumas ni excesos en los efectos, sobresaliendo el cálido contrapunto vocal entre él y ella. Solo una sugerencia: deberían cambiar su nombre por “Amo a Jane Birkin”. De nada.
Odio París “Enséñame”
De Maqueta Nº1 (2010, descarga gratuita)
[audio:http://boxstr.net/files/6464188_alf5g/odio%20paris%20-%20ense%C3%B1ame.mp3]
Una proclama eufórica de Hitler servirá de prólogo a una bossa nova que invita a la paz y el diálogo de sobremesa. Hacía el final de la canción, la voz de Marina se fundirá con la bohemia de los primeros martinis. Alejandro revisa sus pedaleras y chequea el arsenal de samplers almacenados en su estudio casero, un inminente vendaval de distorsión se aproxima. De pronto, lo desenchufa todo y empuña la guitarra para improvisar una polka. En sus ojos brilla el recuerdo de una verbena. Los niños no desean ir a la escuela por temor a morir y se lanzan al patio de juegos para resolver los destinos del Estado. La República, solo por esta vez, le habrá sacado la lengua a los dictados imperiales. Fragmentos, piezas hermosas y delirantes que proyecta el segundo álbum de Klaus & Kinski.
Con Tierra, Trágalos, el grupo de Murcia confirma que su debut discográfico no era un collage disperso y multiforme, un desbocado intento por llamar la atención apelando al bolero o el ruidismo sónico. El eclecticismo para Alejandro Martínez no es un gesto disforzado o una coartada posmoderna oportunista; este bellísimo y variado tratado musical es el reflejo de un creador que vive intensamente su melomanía. Escuchar a K&K es repasar con estilo y sobriedad un coctel sonoro que puede decantarse hacia el pop sesentero o el italo disco, que puede ponerse a la par de Yo la Tengo para acto seguido juguetear con el charlestón o un vals. Detallistas compulsivos y artesanos de la melodía comienzan a trazar su propio derrotero, desmarcándose por completo de otros grupos de su generación. K&K se complace en construir y destruir las canciones.
Relatos mórbidos sobre la infancia y reflexiones ligeras sobre el devenir del capital y las leyes del trabajo. Crónicas de la procastinación en los tiempos de la incomunicación. Si el despliegue instrumental de K&K es ambicioso, la libertad en sus letras lleva las cosas a un siguiente nivel. Si Alejandro Martínez cita como influencias a Fernando Alfaro, Stephin Merritt y Morrissey, a estas alturas puede jactarse de tener bien aprendida la lección de sus modelos. Irónico y provocador, apropiándose de la oralidad de las calles y los templos, de los bares y patios universitarios, Martínez habla de la muerte y el sexo, como de la anarquía y la bipolaridad casera. Líricas que solo pueden tener el efecto adecuado en la voz de Marina: oscilante y temblorosa, susurrante, reptando en las mareas de guitarras o en las fugas de violines, siempre luminosa. Un instrumento que se moldea según los designios de un creador que parece no tener límites. Después de todo lo escuchado, hacen bien en ser insaciables.
Klaus & Kinski “Ya Estaba Así Cuando Llegué”
Del álbum Tierra, Trágalos (2010)
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