Andrea Balency Trío “Una Línea Va”

Descubrí que la sinestesia era una simple ficción. Dejaré de asociar sonidos y colores. Ya no más globos ni brisa fresca refrescando mi rostro. Abandonaré el mar, los viajes de aprendizaje. Basta de celebrar los susurros y el triunfo de la melodía. La búsqueda de la nueva voz que me transporte a otro tiempo mientras pienso en cerquillos caprichosos y sonrisas veleidosas ha terminado. Olvidaré mis discos favoritos de los sesenta. Desecharé los tags de Francia, México y Argentina porque ya no aportan ningún sentido a este blog. La libertad y sutileza no representaran más el ideal de una canción pop. Comenzaré a escuchar solo música progresiva. Luego escuché a Andrea Balency y volví a cerrar los ojos.

Andrea Balency Trío “Una Línea Va”
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The Like “He’s Not A Boy”

Luego de haberse disputado palmo a palmo con las Au Revoir Simone el título de trío de nínfulas más celestial del indie a mediados de la década pasada, para luego desaparecer silenciosamente de escena, The Like vuelve, convertido ahora en cuarteto y sin su bajista original, Charlotte Froom. Al parecer su cantante y guitarrista, Elizabeth “Z” Berg, fashionista como ella sola, se cansó de ser absolutamente fabulosa y decidió retomar una carrera musical que prometía. El nuevo álbum del grupo, Release Me, ha sido producido por Mark Ronson (quien, chisme chisme, estuvo saliendo un tiempo con la baterista Tennessee Thomas), lo que explica el sonido Mersey Beat de “He’s Not A Boy”, una canción que en un mundo alternativo pudo haber sido un hit de The Beatlettes a fines de 1963. Oh yeah!

The Like “He’s Not A Boy”
Del álbum Release Me (2010)

Canta Victoria Mil

Poco antes de su arribo a Lima, donde este jueves 3 de junio tocará por primera vez, hablamos con Miguel Castro, cantante y tecladista de la banda argentina Victoria Mil. La charla recorrió diversos temas: su rara longevidad en un medio como el indie, en el que lo efímero es la norma; su indómito eclecticismo y su afición por Los Auténticos Decadentes, a quien considera los Kraftwerk de Sudamérica.

La prestigiosa agrupación viene fresca de su primer periplo por México, país convertido de un tiempo a esta parte en la meca del rock independiente latinoamericano. Los comentarios sobre sus presentaciones no han podido ser mejores, así que lo que nos espera ver a los limeños promete ser algo de un muy buen nivel.

La cita es en la discoteca miraflorina Bizarro (junto a los locales Kinder –que presentan su primer CD de largo aliento-, y Resplandor –organizadores del encuentro). Es una buena oportunidad de ver a una buena banda sudamericana cuya propuesta nada tiene que envidiar a la de tanto anglosajón poco original que suele caer por acá en los últimos tiempos.

Por Fidel Gutiérrez M.

Ya que es la primera vez que hablamos, me gustaría saber directamente por qué al comienzo se llamaron Victoria Abril. ¿Tanto admiraban a esa actriz española?
No. La verdad es que lo que más me gustaban eran las palabras. Es un mes y una palabra muy simple. Ella es muy buena actriz, pero nuestro fanatismo no llegaba hasta ahí.

¿Y cómo fue que ella les dio ese jalón de orejas que terminó cambiándoles el nombre?
Nos mandaron una carta de un estudio de abogados muy importante de Buenos Aires. Entonces éramos muy inocentes y recién empezábamos. Quizás hoy en día lo hubiéramos peleado más, pero en aquella época éramos muy jóvenes y los abogados que consultábamos nos decían que no íbamos a ganar, que esos abogados eran muy importantes. Y todo quedó en cambiar las palabras. Fue parte de una anécdota, nada más.

¿Qué crees que diferencia al Victoria Abril de los dos primeros discos con el Victoria Mil de ahora?
Hay un montón de cosas muy similares, pero creo que es una situación igual a como cuando vas construyendo algo que no sabes terminará siendo, y que cada vez va tomando más forma. Entiendo que entre el primer disco y ahora hay un montón de diferencias, pero es porque también hemos crecido en un montón de sentidos. Como compositores crecimos. Nuestras letras son mejores. No noto que algo se esté degradando. No noto que Victoria Mil y sus discos sean peores que antes, sino que vamos creciendo y cada vez a pasos más grandes. Además tenemos con Leo Santos (baterista) y con Julián Della Paolera (guitarrista) una conexión desde niños. Con una mirada podemos decirnos muchas cosas.

Lo que encuentro diferente a todo lo demás es el sonido que tenían en la época Este Cielo de Estrellas Caerá (2003); mucho más tirado a lo electrónico.
Ese disco representa un quiebre, porque en ese momento se fue nuestro baterista original, que vuelve para el disco Estoy Bien Bien Bien; y también se va el bajista. En ese disco empieza a tocar el bajo quien hoy nos acompaña, Sebastián Velásquez, y también Gabo Manelli (de Babasónicos), pero nos encontramos solos Julián y yo, y como ya en el disco Armas (2000) preparábamos algo de ese tipo, dimos ese vuelco electrónico, con programaciones. Además, nos faltaban personas. Allí quedó bien claro que el grupo éramos nosotros dos.

En ese disco está «G-13», una de las canciones suyas que más me gusta. Comparo su letra y la de otras de entonces con las de las canciones de Muy Lejos, que es su último álbum, y veo que ahora sus textos son menos crípticos. ¿Es su intención ahora ser más directos?
Es más directo el último disco en muchos sentidos. Hay letras de Julián muy directas. A la vez buscamos encontrar la forma de sintetizar. Hay todo un halo de locura; hay como palabras muy lindas, con mucha belleza. Hay cosas taoístas, con filosofía china. Creo que a medida que pasaron los años sintetizamos un montón de cosas y cada vez somos más claros; entonces, a la gente que te escucha esas letras les tocan en donde tienen que tocar.

No decir cosas concretas durante tanto tiempo implicaría decaer como letristas, ¿no?
Pues yo siento que Victoria Mil siempre fue un grupo disparador… Con el tiempo nuestras letras van tomando diferentes connotaciones porque van envejeciendo muy bien. Y nunca hemos sido un grupo de esos a los que les gusta explicar sus letras. Cada frase de Victoria Mil se puede interpretar para cualquier lado.

Me parece genial una frase tan directa como la del estribillo de «Cada Golpe», la canción con la que empieza el último disco. Es un gran ejemplo de síntesis.
(ríe) A mi también me encanta. Es como si hablara un grupo lleno de buenas intenciones.

Un grupo que también tiene un lado “polémico” cuando hablan de ciertos temas. Me sorprendió saber que «Intelligent», que está en su penúltimo disco, y que es casi un instrumental, había levantado tanta polvareda porque mencionan ciertas drogas. ¿Aún hay en tu país ese temor a hablar de cosas que finalmente resultan cotidianas, gusten o no?
(ríe) Hay gente a la que le gusta, pero hay otra que le quitaría lo que se escucha al inicio del tema [el diálogo entre un usuario y un dealer]. Hay gente a la que le da bronca porque no se anima. Creo que los estados alucinógenos o la alteración de la conciencia se han utilizado siempre. En Perú también hay mucho de ello, y para nosotros no es tabú. Claro, tampoco es que hagamos apología, pero mientras se sepan hacer las cosas para divertirse o para aprender, está bien. También nosotros hemos tomado plantas. Es algo que nos gusta y lo tomamos como un aprendizaje.

Y ya que estamos en el tema ¿existe este Robotino del que hablas en la canción del mismo nombre del último disco?
(ríe) ¿Quieres saber si es una droga nueva?

¿O es parte del imaginario de la banda?
Es parte de nuestro imaginario, y del efecto mismo que tiene la voz en la canción. Y es parte de lo que le pasa también a mucha gente. ¿Quién no ha sentido alguna vez que no iba a poder llegar a su casa?

El Rock Vive en Ellos

Al revisar las notas que les han hecho en tu país por la salida del disco Muy Lejos, encuentro que en todas ellas hay sorpresa por la longevidad de la banda. ¿Será que ya hay suficiente espacio en Argentina como para que una banda inclasificable e independiente como Victoria Mil pueda subsistir más de una década?
Hay poco espacio en realidad, pero igual hay un montón de bandas surgiendo y un montón de cosas pasando, pero la verdad es que lo que nos mantuvo hasta hoy en día vigentes fue nuestro desinterés hacia los medios, porque siempre fuimos una banda de verdad y nunca estuvimos atados a una cuestión de moda o época. Siempre lo primordial en Victoria Mil fue la música. Quisimos crear nuestro propio universo y siempre supimos que se iban a tardar en comprenderlo, porque al estar afuera de los medios, recién la gente empieza a descubrirte pasado el tiempo.

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Quiero Club «Música»

Quizá ya se encuentran en otra dimensión y nos contemplan a la distancia. El panorama parece ser desolador. La música tendría que alegrar nuestras vidas. La electrónica y todo aquello que esté precedido por “remix”, permitir la evasión e incitar al cuerpo al descontrol. La danza debería ser terapéutica. Los sintetizadores acompañan nuestras voces y suenan en esta ocasión inmensamente tristes. Aquí hay otro tipo de trance, uno más personal. La travesía de Quiero Club remonta un océano de corazones aturdidos, de pies izquierdos para las coreografías de las redes sociales, y reafirma de algún modo la individualidad de aquel que quiera quedarse al borde de la pista de baile simplemente observándolo todo.

Quiero Club “Música”
Del single Música (2010)
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Tame Impala // Innerspeaker

El avión acaba de llegar de Sidney. En LAX, Goldwasser y Van Wyngarden esperan a sus compañeros de ruta durante este verano. Parece que el tiempo se hubiera detenido en los sesenta, lo primero que recogen en la sección de equipajes es Remember Be Here Now y la colección de vinilos del trío de Perth: Love, el primer Floyd, las costas de California y la psicodelia británica girando a 45 RPM.

Viven el momento como una experiencia mística. Como una jam interminable, de esas que abundan en su primer disco. Un juego ágil y distendido, apelando a la dinámica imparable de bajo-guitarra-batería, esa que provoca que el espacio se desdoble y que el sol comience a difuminarse en el acto de manipular al máximo la pedalera. Cuando todo parece distenderse y los límites apenas son distinguibles, una voz en ácido tiende el ancla a tierra y guía a la canción para que esta no caiga en el limbo de la experimentación.

Ahora, desde el otro lado, cobra sentido la banda sonora de la adolescencia. Haber crecido deseando abandonar la isla, añorando otra época y lugar. Pero al mismo tiempo, sonando fresco y atemporal. Da lo mismo la década o el continente, la constante es una melodía. Andrew y Ben, que los miran desde la parte delantera de la van, creen que exageraron con la dosis.

Tame Impala “Alter Ego”
Del álbum Innerspeaker (2010)
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La genialidad no se destruye, sólo se transforma

Según la Teoría del Genio Adelantado, elaborada por Jason Hartley, el genio de un músico de rock no se destruye, sino que se transforma. Sólo que se transforma imperceptiblemente. Contradiciendo la idea aceptada (excepto entre los nostálgicos del rock clásico y Rolling Stone) de que el talento musical se deteriora de forma inevitable con los años, esta teoría sostiene que llega un momento en la carrera de un prodigio de la música en que sencillamente sobrepasa la comprensión del común de la gente. Lo cual explicaría la aparición de artefactos como Metal Machine Music o El Salmón (así como de los numerosos chistes originados a su costa). Y si bien las ideas y ejemplos expuestos por Hartley a continuación (en un artículo publicado en el New York Times) ciertamente pueden llevarte a replantear algunos prejuicios, y a darle una nueva oportunidad a ciertos dinosaurios, también sería bueno recordar a Mark Twain, quien decía que con las palabras correctas, es posible justificar casi cualquier cosa. Incluyendo nuestros propios y peculiares gustos.

Según el autor, un Genio Adelantado debe cumplir con estas pautas:

1. El artista debe haber producido una obra notable durante más de 15 años. Muchos artistas pueden realizar algunos buenos discos, pero hace falta genio para mantenerse durante 15 años.

2. El artista tiene que haber alejado a sus fans originales. Los Adelantados prosperan con el cambio, especialmente en formas que fastidian a la gente que más los admiran. Miren lo que pasó con Dylan cuando se pasó a la guitarra eléctrica.

3. El artista debe carecer completamente de ironía. El Adelanto sólo funciona cuando el artista parece ser el único que no entiende el chiste, porque es sólo tiempo después que la gente comprende que no hay ningún chiste.

4. El artista debe ser impredecible. Los artistas Adelantados no hacen lo que se espera de ellos, pero tampoco hacen lo contrario de lo que se espera de ellos.

5. El artista debe volverse espectacularmente “chiflado”. Los Adelantados nunca desaparecen, y cada nuevo proyecto parece cada vez más imposiblemente vanidoso, altisonante y desconectado de la realidad que el anterior. Por ejemplo, los últimos quince años de la vida de Michael Jackson.

Y estos serían algunos casos que probarían su teoría:

1. “White Light/White Heat”, Lou Reed (versión Rock ‘n’ Roll Animal). Los Adelantados recrean constantemente sus éxitos, aunque muchos dirían que para dar pena. Reed convierte un clásico denso y sucio de Velvet Underground en una canción abiertamente rockera, incluyendo una guitarra de rock sureño y un bajo palpitante. Tuve que escuchar este álbum en son de broma por un par de años, pero ahora sencillamente me encanta. Esta es una ocurrencia común en la apreciación de los Adelantados.

2. “The Groom’s Still Waiting at the Altar”, Bob Dylan. Tema que pertenece a Shot of Love, el tercer álbum de su etapa cristiana (aunque contiene música secular). Esta canción en particular no fue incluida en el disco original, lo que es raro porque es la más rockera de todas las composiciones de Dylan, anteriores o posteriores. Por otro lado, los Adelantados con frecuencia deciden dar a conocer trabajos aparentemente inferiores, lo que puede ser frustrante si uno no cree en el Adelanto.

3. “Smart Girls”, Brian Wilson. Los Artistas Adelantados adoran el rock ‘n’ roll pero también adoptan nuevos estilos de música. Aunque muchos rockeros mayores rechazaban el hip hop, Wilson se sintió inspirado por él. El resultado de esta inspiración es una de las canciones de rap más extrañas –y definitivamente la más Adelantada– de todos los tiempos. En “Smart Girls” Wilson rapea acerca de cuánto aprecia a las mujeres inteligentes (“acariciándome con hipótesis”), mientras utiliza samples de antiguas canciones suyas para demostrar que no siempre fue así. Realmente para no perdérsela.

4. “Message in a Bottle”, Sting (de Secret Policeman’s Ball). He tenido que luchar con el status de Adelantado de Sting durante años. He llegado a creer que es Super Adelantado porque encuentro casi imposible disfrutar su trabajo en algún nivel. Él todavía no estaba listo para (Super) Adelantar cuando hizo esta versión solista de “Message”, pero estaba claro que se vislumbraba el jazz suave en su futuro. Nadie pudo haber presagiado la música de laúd.

5. “The Man Who Sold the World”, Nirvana (de MTV Unplugged in New York). Antes de la etapa Adelantada se encuentra la Apertura. Que es cuando los artistas hacen fácil para la gente entender el sentido de su arte. En este caso, Kurt Cobain toca la canción sin presentarla pero le da el crédito a David Bowie al terminar, en nombre de la credibilidad. Cobain da a entender entonces que está sorprendido de haber terminado la canción sin errores, como para demostrar que es demasiado cool para practicar. Finalmente, finge resistencia al preguntarse si debería cantar la próxima canción solo, como si no hubiera un orden ya previamente establecido. Es una gran versión de la canción de Bowie, pero también es un modelo de Apertura.

6. Trans, Neil Young. No es un hecho incontrovertible que Neil Young sea Adelantado –algunos sienten que su obra no está a la altura de esos estándares– pero es ciertamente impresionante que un artista tan establecido como Young pudiera ser demandado por su compañía discográfica por no sonar lo suficiente a sí mismo, en parte por cantar tanto a través de un Vocoder (¡adelantado a su tiempo!). Trans presentaba canciones con mucho sintetizador que estaban fuertemente influenciadas por la naciente era de las computadoras, especialmente la canción “Computer Age”. La continuación de Trans fue un álbum de covers en clave rockabilly de 25 minutos de duración. Y luego llegaron los abogados.

7. “Dancing in the Street”, David Bowie y Mick Jagger. Cuando a Bowie y Jagger les pidieron colaborar para aliviar la hambruna, decidieron hacer un cover de este clásico de Motown y luego filmar un video homoerótico en el que Jagger aparecía en Reeboks y Bowie en un enterizo bailando en las calles. He visto este video probablemente 2,000 veces tratando de descubrir cuál era su intención, pero ahora sólo lo disfruto. Sin embargo, es un placer agridulce, ya que no puedo evitar pensar que habría podido ser áun más Adelantado si se hubieran inclinado por la canción que originalmente querían hacer: “One Love” de Bob Marley.

Tokyo Police Club “Breakneck Speed”

No confundir Tokyo Police Club con Young Pony Club. Menos con Tokio Hotel. No confundir su nombre con su ciudad de origen. No confundir su primer álbum con el de The Strokes. No confundir “Breakneck Speed” con una canción de Oasis. No confundir su título con una película de acción. No confundir la escena de baile del video con la de “Disco 2000”. No confundir las fotos de los posts con las de los grupos. No confundir confundir con difundir.

Tokyo Police Club “Breakneck Speed”
Del álbum Champ (2010)

Apostle of Hustle “Wu”

Mientras esperamos el veredicto del jurado con respecto al nuevo disco de Broken Social Scene, he aquí el glorioso aporte del proyecto paralelo de su guitarrista, Andrew Whiteman, al recopilatorio PEACE. Harto nervio, guitarras cavernosas, palmadas casi flamencas y una entrada en trance oriental para una historia sobre profanadores de tumbas. Si cierras un poco los ojos, te parecerá escuchar a Jon Spencer Blues Explosion. Si abres un poco los oídos, te parecerá ver a un predicador desquiciado practicando un ritual de vudú. Auuu.

Apostle of Hustle “Wu”
Del recopilatorio PEACE (2010)

Lost: Greatest Hits

La ficción como un juego interminable. Tiempos y espacios (im)posibles. Caprichosamente reescribo las realidades de algunos de los personajes de Lost. Un ejercicio para no olvidarlos jamás. No incluye spoilers.

– El hombre que podía contar sin pestañear las oscilaciones del metrónomo, renunciará a su cátedra en Oxford y dedicará su vida a componer canciones para la chica pelirroja que aún se balancea en el columpio.

– Los salmos se seguirán escribiendo en tu báculo. Volverás a jugar con Kemi y todas las vírgenes del mundo sonreirán solo para ti.

– El lector voraz de Bioy Casares y de manuscritos serie B le enviará una edición ilustrada de la mitología griega a Clementine.

– Llegarás a los estudios en tu Camaro. Esta semana comenzarás a rodar The Empire Strikes Back. Sabes que el fin de semana te encontrarás con ellos para jugar al golf, y luego acamparás con ella a la orilla del mar. Quizá te des un tiempo y juegues a la lotería.

– Esta mañana terminaste de editar el segundo disco de tu banda. Finalmente abandonarán el estatus de one-hit wonder. Llamas a tu hermano y él no responde. Tomas la guitarra y automáticamente empiezas a entonar “Good Vibrations”. En la televisión, una fría aguja penetra el pecho de Mia Wallace.

– Ellos no quieren ser hallados. Han escapado de los demás e impuesto sus propias reglas. No buscan la verdad y se encuentran al margen del tiempo y las pugnas por el poder. Una amiga se topa accidentalmente con la pareja, y ellos la invitan a tomar el té. Jamás los volvieron a ver después de eso.

– Construyes incansablemente y reparas todo lo que está a tu alcance. Cada vez son menos las veces que despiertas sobresaltado en medio de la noche. Ya no hay llantos ni súplicas. Las persecuciones y los encargos han cesado, salvo los dulces que todos los días debes llevar a casa para Nadia.

– Cass Elliot suena desde la tornamesa y un nuevo día ha empezado. La travesía continúa. La noche anterior, el cielo no dejó de iluminarse y la tormenta interrumpió las comunicaciones. Solo piensa en ella y mira el teléfono con ansiedad. Un minuto después, ya no está en el medio del océano, su voz lo ha transportado a un pub escocés, escucha el último disco de Rufus Wainwright y le promete que este viaje será el último, que no se volverán a separar. En un rincón, un tipo con las cejas perfectamente delineadas no le quita la mirada de encima, lo acompaña alguien que imperturbable lee a Dickens. Suenan las campanas anunciando el final de la jornada.

– Ella revisa Carrie mientras espera su llegada. Una pareja de niños en la mesa contigua juega a que cuando crezcan se casarán y serán muy felices, para sellar el compromiso él le entrega un avión que ella guarda cuidadosamente en su lonchera de New Kids on the Block. La rubia no puede observarlos más, la visión se interrumpe por la lengua de un cachorro de labrador. Una sorpresa que llegó desde Sydney le cuenta LaFleur sin poder contener la risa.

– El miedo ha desaparecido. Un hombre marcha hacia el mar para contemplar el atardecer. A veces cree distinguir dos soles en el horizonte y no recuerda el día de ayer. Logra calmarse solo cuando su amigo se sienta a su lado para narrarle historias de cacería y hablar cada uno sobre sus padres. En su último encuentro creyeron ver el rayo verde.

El Hijo “Por si Charlie Pace no pudo acabarla”
Del álbum Madrileña (2010)
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Burnt Ones “Gonna Listen to T. Rex (All Night Long)”

No sabe usted cuántos recuerdos me trajo que hayamos escuchado anoche toda esa música. Épocas en que yo era un jovencito arrogante y rebelde que vivía con intensidad la euforia del glam, en que mi vida sólo giraba en torno al rock ‘n’ roll, y mis ídolos máximos eran David Bowie y Gary Glitter. Por otro lado, debo confesar que también me hizo acordar a su señora madre, y de paso a toda su generación. Pero no se puede vivir de recuerdos, y menos se puede dormir con ellos, por lo que le rogaría encarecidamente que para la próxima no ponga el volumen tan alto, escuche para usted solo y se meta a Marc Bolan por el culo.

Atentamente,

Su vecino

Burnt Ones “Gonna Listen to T. Rex (All Night Long)”
Del álbum Black Teeth & Golden Tongues (2010)