Chew Lips “Solo”

En estos tiempos que corren, y que corren cada vez más rápido, no tendría por qué extrañarnos que aparezcan grupos deudores del sonido de un disco con sólo días de editado. Porque, después de escuchar “Solo”, uno bien podría preguntarse: ¿tan rápido ha influido el nuevo giro electro de los Yeah Yeah Yeahs? La hipótesis es tentadora, pero la respuesta es no. A pesar de las coincidencias estilísticas, y de la gran similitud entre la voz de Karen O y la de Tigs, lo cierto es que, aparte de cierto toque LCD Soundsystem (que podría ser su toque de distinción), los Chew Lips tienen como coartada estar dando que hablar en su natal Inglaterra desde el ya lejanísimo 2008 (y hay indicios de que lo seguirán haciendo, especialmente después de haber pasado de la etapa beta a la oficial, con el lanzamiento de su primer single, nada menos que vía el ultra chic sello Kitsuné). Eso, o una copia del It’s Blitz! le cayó desde el futuro al también trío en algún Universo Tangencial.

Chew Lips “Solo”
Del single Solo (2009)

Plastiscines “Barcelona”

Más cosmopolitas que Cosmopolitan, las Plastiscines dejaron París para viajar a Los Angeles y grabar “Barcelona”. Y atrás parece haber quedado también el punk pop de su probablemente apresurado primer álbum. Con un sonido que oscila entre el rock y el dance, el ahora cuarteto de regias luce más afiatado, aumentando las expectativas con respecto a su próximo larga duración (titulado About Love), el cual será lanzado en junio de este año por la flamante división discográfica de la revista de moda y música indie Nylon. ¡Ya era hora de que los gringos conocieran a estas chicas que están más buenas que el pan francés!

Plastiscines “Barcelona”
Del EP Barcelona (2009)

Oasis en el reformatorio

La más popular de las canciones de Oasis es también la más versionada, en conciertos y karaokes por igual. Entre los covers más conocidos de “Wonderwall” están por supuesto los de Cat Power y Ryan Adams, tanto así que estos a su vez han dado lugar a numerosas sub-versiones, como lo puede comprobar cualquiera que se de una vuelta por YouTube. Si, como aquellos entusiastas con webcam y guitarra, tú también encuentras inspiración en el teléfono malogrado, aquí te ofrecemos el clásico de la banda británica (que se presenta esta noche en Lima) en tres agradables sabores: acústico, neosoul y lounge.

Not Without Grace “Wonderwall”

Duffy “Wonderwall”

The Mike Flowers Pop “Wonderwall”

The Pains of Being Pure at Heart «Young Adult Friction»

El nuevo video de The Pains of Being Pure at Heart es el ejemplo más reciente de un hecho curioso en el mundo del pop: las grandes canciones no cuentan, necesariamente, con los videos que se merecen. No, en esta oportunidad no se trata de un virtuosismo técnico sin sentido, en esta ocasión estamos ante el conocido caso del “Homo Indie Ilustrado”, ese individuo que intenta desesperadamente demostrar su sapiencia y erudición, su cultura letrada y exquisita. Este espécimen que suele pasear su snobismo arty por Pitchfork Tv y alrededores. Basta con citar dos nombres (que se encuentran, lamentablemente, entre nuestros favoritos personales) para entender de que estamos hablando: Sonic Youth y Belle and Sebastian (la presencia de Isobel atenuaba el rollo pretencioso de los escoceses).

El cuarteto neoyorquino se inscribe en esta nómina con el clip que acaba de lanzar para “promocionar” al que ya habíamos sindicado como el mejor tema de su sorprendente álbum debut. Toda la frescura y distorsión agridulce destilada en su música no tienen el correlato adecuado en las imágenes de “Young Adult Friction”: los jóvenes ilustrados leen despreocupadamente a Emile Durkheim y Beverly Cleary. Primeros planos para captar los intereses de los muchachos, a ellos no les basta con las entrevistas, el MySpace, Facebook o Twitter, ellos quieren dejar bien sentada su preocupación como científicos sociales de la importancia que deben tener, así reza el credo de Durkheim, los factores sociales, culturales y religiosos al momento de estudiar el fenómeno del suicidio. El problema no radica en mostrar referencias extramusicales, sino en la manera de presentarlas, y en este caso la sutileza brilla por su ausencia, el disfuerzo y la impostación hacen lo suyo: esqueletos, un yunque y un martillo que no remiten a otra cosa que a una fallida representación teatral universitaria.

Con todo, este tipo de ocurrencias no desvirtúan en absoluto la propuesta de The Pains of Being Pure At Heart, un pop que ansia la adolescencia eterna (¿Habrán leído a Wilde?) y que presenta sus mejores argumentos en lo musical, y no ciertamente en lo visual.

The Pains of Being Pure at Heart “Young Adult Friction”

Joss and the Pussycat

Quizás muchos estábamos interesados en ver a Franz Ferdinand, en saber si en una actuación sorpresa el Mozz cedería al clamor popular y The Smiths volverían a los escenarios, en chequear la performance de M.I.A. o sumergirnos en la nostalgia de escuchar el zumbido adictivo, al menos online, de MBV… Sí, todo eso que suena a fantasía pura puede ser posible en un festival como Coachella. Paraíso para el melómano que la semana pasada remeció California, y una demostración de ese celestial panorama lo da Joss Stone, contundentes argumentos para comenzar ahorrar para la edición del próximo año.

Eminem «We Made You»

Después de ver «We Made You» se puede llegar a las siguientes conclusiones:

1. A Eminem le encanta E! Entertainment.
2. Slim Shady es el presidente del club de fans de Star Trek.
3. Se entero muy tarde de la candidatura a la vicepresidencia estadounidense de Sarah Palin.
4. También que Jessica Simpson está subida de peso.
5. Que a Eminem no le gustan las subidas de peso.
6. Tampoco que Lindsay Lohan sea lesbiana.
7. La crisis económica no le permite realizar buenos videos.
8. Que ya se le está acabando la creatividad.

Eminem “We Made You”
Del álbum Relapse (2009)

De la chicha su gringo

Chicha Libre le abre a la cumbia peruana la puerta de la mezcla cosmopolita

Por Fidel M. Gutiérrez

Cuatro gringos y dos franceses haciendo cumbia peruana en un bar de Brooklyn. La escena se repite cada lunes en Barbès, un pequeño local especializado en lo que el etnocentrismo anglosajón suele llamar “world music”. El barullo y el bailongo perpetrados allí desde hace ya un año han tenido eco incluso en la gran prensa (The New York Times les dedicó no muy poco espacio) y animaron a Chicha Libre –así se llama el grupo- a editar ¡Sonido Amazónico!, su primer álbum, en el que conviven la influencia de aquellas bandas de la selva que en los años 70 le dieron una dimensión más intensa y hasta psicodélica al baile tropical en nuestro país, con elementos propios del rock y la chanson francesa.

Pero Barbès también es un sello discográfico, que lanzó con explosivo éxito de crítica en 2007 el recopilatorio The Roots of Chicha: Psychedelic Cumbias from Peru, que hizo que la atención del mundo occidental se enfoque hacia la cumbia amazónica originada hace cuatro décadas (acaba de hacer lo propio con Juaneco y su Combo en Masters of Chicha, Vol. 1).

El cuidado puesto en la selección del repertorio de ambos discos y las respuestas que nos da en la siguiente entrevista despejan cualquier sombra de oportunismo de parte del parisino Olivier Conan, propietario del bar y el sello, y vocalista de Chicha Libre; un raro ejemplo de músico melómano y conocedor profundo de la música peruana y latinoamericana.

Sabemos que en tu primera visita al Perú conociste la cumbia amazónica y quedaste prendado de ella, a tal punto que al regresar a New York editaste The Roots of Chicha. Antes de venir acá, ¿conocías algo de la música peruana?
Fui allá con mi novia porque quería conocer el país, pero también porque estaba interesado en la música. Varios años atrás un amigo mío me trajo desde Lima una cinta de Oscar Avilés y Zambo Cavero y me quedé enganchado. Estuve escuchando música criolla desde entonces y esperaba oír algo de ella en vivo o aprender un poco más sobre ella. Para mí, estar en Barranco, escuchar a músicos callejeros cantar “Cada domingo a las doce después de la misa” era el paraíso absoluto.

¿Conoces la cumbia colombiana? ¿Qué diferencia encuentras entre ella y la peruana?
Como la mayoría de gente que vive fuera del Perú tuve familiaridad con la cumbia colombiana antes de saber de la peruana. Discos Fuentes editó recopilaciones maravillosas y soy fan de bandas de cumbia clásica como la de Lisandro Meza, de Los Corraleros de Majagual y de Alejo Durán, así como de lo que hacía Lucho Bermudez con grandes bandas. Y la cumbia peruana suena completamente diferente en mis oídos. No sé cómo expresarlo con palabras, pero no tiene el mismo groove, no es tan polirrítmica. Mucha cumbia colombiana se alimenta de la tensión entre 3 y 4. Más aún, los acordeones y el bombardino tienden a enfatizar más el ritmo y la síncopa. La cumbia peruana es un poco más directa; menos africana, me parece. El énfasis está en la guitarra eléctrica, que la hace más melódica. De hecho, creo que Perú debe tener los mejores guitarristas del mundo.

Tus compañeros en el grupo ¿conocían la cumbia peruana antes de que les hablaras de ella?
Al regresar de Perú me traje un montón de discos pero ninguno de mis compañeros músicos estaba familiarizado con esa música. Sin embargo conectaron con ella muy rápidamente y casi de inmediato empezaron a divertirse con ella.
Continuar leyendo «De la chicha su gringo»

Top 10 de cumbia peruana + rock

Odas a los efectos psicotrópicos producidos por ciertos vegetales, el líder de Leusemia infiltrando su épica poesía en un clásico tropical (y mandando saludos a media escena subterránea), Los Ecos versionando a The Beatles, y un grupo de muchachos arequipeños buscándole un lado “positivo” a la visita de cierto ex presidente a su tierra: sí, es una lista pequeña, incompleta y caprichosa, pero nada aburrida.

1. Juaneco y su Combo “Vacilando con Ayahuasca”
2. Los Mojarras “Sarita Colonia”
3. Daniel F “Karamelo de Limón”
4. Los Blacanguay “La Negrita”
5. Los Destellos “Ons’ta la Yerbita”
6. Los Chapillacs “El Mitin del Chino”
7. Los Ecos “Aquí en la Fiesta”
8. La Mente “Radio Funeral”
9. Barrio Calavera “Ska Multiracial”
10. La Sarita “Guachimán”

 

5 grandes momentos del tropirock peruano

1. En 1981, “Chapulín El Dulce”, Jaime Moreyra y los demás miembros de Los Shapis son dibujados como irredentos rockers, con casaca de cuero, jeans rotos y zapatillas blancas en la portada de su primer LP (Los Auténticos Shapis), inspirada casi totalmente en la del Road to Ruin de The Ramones.

2. En el estudio Nazca, Daniel F oficia de productor de los tres primeros LP de Los Jharis, grupo de chicha guitarrera que, al igual que Los Sanders y Pascualillo Coronado, provenía de Ñaña y formaba parte junto a ellos del “Sonido de la Carretera Central”.

3. Los Mojarras, la banda más importante que haya surgido del distrito de El Agustino, editan a mediados de 1992 Sarita Colonia. El álbum, grabado por el ex Narcosis Wicho García en el estudio de Miki González, trae de nuevo y con más fuerza y cohesión que nunca a la música popular peruana la fusión entre el rock y la cumbia.

4. Bareto hace su primer “Homenaje a Juaneco y su Combo” el 30 de noviembre de 2007, en un Sargento Pimienta repleto. Este vibrante concierto –en el que debutaron sus ferrandescas camisas y un par de serpenteantes bailarinas– fue el primer paso para dejar de ser aquella banda instrumental puntillosa pródiga en incursiones algo aletargantes en terrenos del ska y el reggae, para convertirse en la megaexitosa orquesta que es ahora.

5. En el festival La Barrankumbia, el 19 de marzo de 2008, por primera vez una banda clásica como Los Mirlos comparte escenario con grupos de rock actuales, como Barrio Calavera y Los Protones. El escenario también resulta inusual para el legendario combo de Pucallpa: el bar La Noche de Barranco.

¿Es la cumbia peruana el nuevo rock nacional?

Placeres y peligros del affaire entre el rock y la cumbia peruana

Parece haber vida inteligente más allá de Bareto y de las nuevas versiones de “Ya Se Ha Muerto Mi Abuelo”, pero todo indica que corre peligro.

Por Fidel Gutiérrez M.

“¡Oh, no, otro artículo sobre rock y cumbia peruana!”… Seguro que lo acabas de pensar, o tal vez tu hastío te ha llevado a decirlo en voz alta y ha hecho que los que están a tu lado te miren como a un loco. Lamentablemente tienes razón, pero era inevitable. A toda agresión debe seguir una reacción, así sea por escrito, y más aún cuando este maridaje entre el “rock alternativo” (¿todavía significa algo esta etiqueta?) y los ritmos tropicales del pasado empieza a despedir un hedor oportunista y a caer en lo redundante y conformista; todo lo contrario al espíritu que en un primer momento animó a los músicos protagonistas de esta historia, de uno y otro bando.

La revaloración de la cumbia peruana (en un inicio, la amazónica) y su asimilación por parte de sectores no complacientes del rock local prometían precisamente cambiar un estado de cosas monótono y previsible. Basta recordar qué era lo que predominaba en nuestra escena hace un lustro y aparecerán, cual pesadillas, los últimos estertores de bandas nu-metaloides y un enjambre de grupos chikipunk clonados entre sí.

En ese contexto, resultaba sorprendente que gente de background ecléctico e irreprochable, como la de La Mente, empezara a proclamar abiertamente las bondades y la influencia de la cumbia clásica amazónica y a mezclarla con el reggae y sus distintas vertientes. Lo mismo podría decirse de Bareto, quienes fueron los primeros en abiertamente rendir homenaje a referentes concretos; específicamente a los pucallpinos Juaneco y Su Combo, en un memorable concierto en Barranco hace dos años. Desde entonces, su camino hacia la notoriedad ha transcurrido sin problemas y con un imprevisto desvío hacia la inconsecuencia, quizás producto de aquella pérdida de la perspectiva inherente a los ajetreos propios del estrellato.

En este punto sería fácil cargar las tintas y someter a un justificable fuego cruzado de reproches y diatribas a la banda que encabeza Joaquín Mariátegui, por determinados deslices (si hablamos de homenajear a la cumbia peruana, ¿qué diablos hacen “Caballo Viejo” y “Llorando Se Fue» en su muy vendido Cumbia y en sus presentaciones? ¿qué fue de su repertorio propio?). Dado el reconocimiento masivo que ahora tiene el grupo y al papel de iniciadores de esta corriente que le ha endilgado la gran prensa, cualquier incongruencia en la que incurra contribuirá a que toda esta onda de fusión urbana y redescubrimiento de nuestra música popular empiece a parecer una simple francachela. Pero, ¿qué hay de quienes, desde las sombras, arruinan la esencia de una buena idea (hacer confraternizar por vez primera a bandas de punk rock con los grandes nombres de la cumbia peruana en el denominado Festival Bizarro, de octubre de 2008) colando a La Tigresa del Oriente? ¿Qué diferencia este tipo de movidas de aquellas montadas en el balneario de Asia, con Tongo como protagonista de patéticas presentaciones en las que “la gentita” va para soltar una risa antes que por un genuino interés?

Por suerte, la mayoría de encuentros entre bandas rockeras y grupos como Los Mirlos, Los Destellos y Juaneco y su Combo resultan positivas, gracias al buen hacer y al instinto de los integrantes de estas bandas; músicos experimentados que ven con algo de asombro, pero también con cautela este interés de un sector de la juventud limeña que ha terminado sacándolos de sus circuitos habituales (clubes provinciales y locales de baile) para llevarlos a pubs barranquinos y discotecas pachangueras de nuevo cuño.

La Barrankumbia, concierto realizado en el bar La Noche en marzo de 2008, por iniciativa de Barrio Calavera (grupo formado por gente de pasado “subterráneo”), fue el primero de este tipo de encuentros y reunió a esta banda y al garage rock de Los Protones con el “poder verde” y amazónico de Los Mirlos en una fiesta impresionante (con globos, serpentinas y cimbreantes féminas en shortcito, incluidos). Si bien, desde entonces, grupos cumbieros y combos rockeros han compartido escenarios y público sin mayor problema, quedó en claro en ese concierto específico que los venerables músicos de antaño se centran más que nada en divertir al auditorio (desde siempre su meta final y principal indicador de éxito) antes que resaltar aquellos detalles y características por las que las nuevas generaciones los buscan y respetan.

Así, durante el referido recital, la orquesta que lidera Jorge Rodríguez Grandez, prefirió desarrollar ajenos temas de moda (como “El Embrujo”) y recurrir a pistas y teclados, en vez de hurgar un poco más en su propio catálogo e incidir en los mágicos e hipnóticos despliegues guitarreros del señor Danny Johnston.
Continuar leyendo «¿Es la cumbia peruana el nuevo rock nacional?»