The Radio Dept. «Heaven’s On Fire»

Los shoegazers también quieren divertirse. El trío sueco se olvida por un momento de las pedaleras y los climas lánguidos. Descienden a la tierra y descargan un single que hace más honor al nombre de la banda. Un flirteo descarado con el synth pop ochentero que ya ha arrojado acusaciones de mercantilizar su obra por presiones de Labrador (sello que ha amasado una fortuna considerable con las millonarias ventas de los ahijados de Sofia Coppola). Nosotros ajenos a las majors que desacralizan y vejan la creación artística (para eso mejor escuchar el inicio de esta canción) preferimos arder en llamas cuando vemos a las fans de The Radio Dept.

The Radio Dept. “Heaven’s On Fire”
Del álbum Clinging To A Sheme (2010)
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Beach House // Teen Dream

Beach House es como drogarse en Hawai en Navidad. Es un órgano en llamas en el interior de un templo: lugar sagrado que puede ser tu cuerpo. Es el sonido de los recuerdos agolpados. Es dolor, sonrisas, emociones contenidas desfilando ante tus ojos. Música visual, sinestesia hecha canción. Todos los colores de una paleta en la voz de Victoria, la hipnosis y sugerencia de la guitarra de Alex dándole pleno sentido a la etiqueta dream pop.

Tres discos a cuestas. Un chico y una chica de Baltimore. Un nombre que suena a felicidad veraniega y nostalgia invernal. Una guitarra psicodélica y minimal, un órgano avejentado, una four track y una bellísima voz. Así comienza este sueño. “Love is suprise” cantaba la Legrand en Devotion, y el amor era una revelación que arrasaba con todo a su paso, flotaba entre espacios vacíos, y terminaba retozando, completamente narcotizado en la arena del desierto.

Ahora la explosión se da en un cuarto adolescente. Todo se llena aún de más luz. Hay incertidumbre, pasión vivida al límite, y la veleidad inherente a la vaporosa juventud: Beach House es pop exultante y melancólico. Es confesión susurrada al atardecer, es la risa nerviosa y complaciente de quien empieza a soñar y sabe que muy pronto deberá despertar.

El dúo termina sonando más cuajado que nunca: épicos, pero sin perder la sutileza. Sombríamente optimistas. Una sinfonía sobre el viaje inicial tocada desde una vitrola, donde el diálogo establecido entre él y ella, casi en silencio, se vuelve comunión perfecta en forma de canción.

Beach House “10 Mile Stereo”
Del álbum Teen Dream (2010)
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God Help The Girl // Stills

A estas alturas resulta irrelevante si Stuart Murdoch alguna vez concluye su película musical. Mujeres y el sonido adictivo de los sesenta, las dos obsesiones de este dandy del chamber pop, y para lo cual creó God Help the Girl como excusa. Un proyecto paralelo a Belle and Sebastian, y la oportunidad de volver a sonar como en los tres primeros discos de la banda escocesa, la época dorada del colectivo para algunos de nosotros.

Con un disco a cuestas, este EP es la confirmación de la propuesta de Murdoch: soul, arreglos orquestales, B&S cosecha If You’re Feeling Sinister, melodías inspiradas en Motown y estética tomada de la Nouvelle Vague. Todo para el lucimiento y celebración de las musas del momento: Alex, Catherine y Celia. Un paraíso de voces que arrullan al inquieto Stuart, y alejan el fantasma de Isobel. El tiempo de las rubias ha concluido, comienza el imperio de las morenas.

God Help The Girl “Stills”
Del EP Stills (2009)
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Los Planetas // Cuatro Palos

La saga del flamenco continúa en la historia de Los Planetas. Si en los noventas marcaron la pauta del rock de guitarras en España con un noise prolijo y vibrante, desperdigando himnos generacionales a discreción; en la década pasada se reinventaron, mirando hacia adentro y dejando que Andalucía se proyectara hacia el espacio, que el alma gitana ahogara sus penas en psicodelia, que Camarón pidiera a gritos un poco de ácido. La Leyenda del Espacio supone algo más que rock aflamencado, que el capricho esnobista de J. por hacer un tratado musical disforzado, por el contrario, el último álbum del grupo de Granada constituye un Romancero moderno, una declaración de principios sentida, ejecutada y cantada con sentimiento.

En ese sentido, Cuatro Palos sigue el derrotero señalado por la última entrega planetaria. Guitarra con duende, historias de desamor, de pena ahogada junto al riachuelo y entre vinos. Culpa y dolor que tienen como responsable un par de ojos morenos. Ahora se homenajea a Caracol, desde el krautrock y el manto eléctrico de siempre. Cuatro canciones que más o menos pulidas, con la voz en primer plano o detrás de una pared de sonido, demuestran que la tradición no tiene por qué ser algo muerto: Los Planetas encendieron los amplificadores y le cantan a ella desde la oscuridad de la noche, aunque (como siempre en la historia) no nos devuelva la mirada.

Los Planetas “Romance de Juan de Osuna”
Del EP Cuatro Palos (2009)
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Air «So Light Is Her Footfall»

 

Eres bocanada. Perfil entrevisto en la oscuridad. Frialdad arrojada a la nada como el sonido de un vocoder. Ceniza.

Eres pantera. Pisadas rápidas en un corredor. Agitación en el corazón. Miradas que ahogan un deseo. Dolor.

Eres laberinto. Todas las imágenes flotando en la mente. Un traje entallado que atrapa un cuerpo inasible. Una melodía flotante y etérea. Evasión.

Eres espejo. La voz que susurra al otro lado del teléfono promesas vacías. El recuerdo de una tarde lejana. Azul.

Eres una canción pop.

Air “So Light Is Her Footfall”
Del álbum Love 2 (2009)

Goldfrapp «Rocket»

Alison se aleja del camino pastoral y el sonido folk espacial de Seventh Tree, apuntando nuevamente la artillería hacia las pistas de baile. Glamour electro disco, la coartada del revival ochentero, y una canción que perfila los directos de Goldfrapp para este año como intensos y divertidos. En pleno invierno europeo, la milf favorita de 69 nos pone en órbita con este contundente single veraniego.

Goldfrapp “Rocket”
Del álbum Head First (2010)

Tom Boyle «Un Día en la Playa»

Se divisa el sonido de Donosti aproximándose a estas costas nuevamente. La atemporalidad y romanticismo que en los noventa nos dejaron Le Mans y La Buena Vida y que el año pasado nos acercaran Klaus & Kinski, pervive en Tom Boyle. Un rosario colgado de la pedalera, languidez que no busca la evasión (ya lo anuncian desde el título del disco) sino el guiño cómplice y la promesa que anuncia un mar de paz y tranquilidad. Amén.

Tom Boyle “Un Día en la Playa”
Del álbum Maniobra de Aproximación (2009)
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The XX «VCR»

– Vamos a jugar a ser minimalistas, ok?

– Si tú quieres. Está bien. A veces blanco, otras lo veo todo en negro.

– Me encantan los ochenta. ¿Has visto mi Mac?

– Está en el otro cuarto. Junto a la cama que incendiamos ayer.

– ¿Sabías que si no hubiera sido por la industria pornográfica el VHS no se hubiera impuesto al Betamax?

– … ¿Has visto a nuestro mono?

The XX “VCR”
Del álbum XX (2009)

Boy Without God «City Kids»

Solo Dios sabe por qué Gabriel Birnbaum no menciona a los Beach Boys entre sus referentes musicales. En la fórmula mágica y luminosa que encontró Brian Wilson para hacer que una canción pop de 3 minutos no te cambie la vida, pero sí te provoque una sonrisa, se ubica la propuesta del cantautor de Boston. Melodías juguetonas, arreglos simples y delicados, una letra para pensar que este fin de semana será el mejor de tu vida. Coritos playeros, palmadas y el folk de siempre para esperar la salida del sol. Afortunadamente, Gabriel cita entre sus musas a las italianas. Nada como la mujer morena, nadie como la chica de Bayona.

Boy Without God “City Kids”
[audio:http://www.archive.org/download/badpanda007/BoyWithoutGod-CityKids.mp3]
Cortesía Bad Panda Records (2010)

The Flaming Lips // Embryonic

Todos buscan el 3D, escapar de la virtualidad y atrapar la realidad. En los noventa The Flaming Lips proponía la experiencia cuadrafónica con Zaireeka, y lo hacía desde el caos y la psicodelia. Porque en un principio, Wayne Coyne veía el sonido como un riesgo, como una tormenta eléctrica infinita, como una sinfonía de baterías aporreadas con algarabía y frenesí. Un día eso se interrumpió y en Oklahoma se desenchufaron las guitarras, frenando la distorsión e iniciando la búsqueda desesperada de la belleza a través del sampler y las texturas sublimadas: había llegado el tiempo de Yoshimi. Desde ese momento, Wayne, el hombre de la eterna camisa rosada, quedó atrapado indefinidamente en una burbuja, rodeado de una fauna aterciopelada que nada tenía que ver con las deliciosas excursiones psicotrópicas por un zoológico navideño que editara bajo el nombre de Cloud Taste Metallic.

Wayne se acerca a la naturaleza, huye de su prisión. Es un mago, un poeta o el miembro de una secta. Ha tenido una epifanía. Recuerda los setenta, se sienta a escuchar sus viejos vinilos de Zeppelin, invoca a Miles Davis mientras Dave Fridmann le alcanza el vocoder y una dosis de midazolam, propofol y lorazepam. Un nuevo acto de libertad creativa para la banda insignia de Oklahoma: guitarras desenfrenadas, baterías y bajos que parecen grabados en la Berlín del siglo pasado, sampleos de risas femeninas, líneas melódicas que escapan a las capas recargadas de efectos y saturación. Ahora miran los bosques de Ávalon, se solazan en las arenas de Canido: tranquilidad e intensidad se funden y hacen una. El universo se ha detenido, la tensión ha cesado, todas las constelaciones son visibles en este instante.

The Flaming Lips “Evil”
Del álbum Embryonic (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/6354235_lgsuf/the%20flaming%20lips%20-%20evil.mp3]